En un mensaje que rompe con una vieja tradición política en Oaxaca y en muchas otras entidades del país, el gobernador Salomón Jara Cruz anunció que presentará una iniciativa de ley para prohibir que calles, avenidas o espacios públicos lleven el nombre de gobernadores o funcionarios en funciones o retirados.
Durante su conferencia matutina de este lunes, el mandatario estatal fue enfático:
“Nunca, nunca, y voy a presentar una iniciativa de ley para que nunca más un gobernador ponga el nombre a una calle, a una avenida, a un municipio”, afirmó ante medios de comunicación.
La propuesta del gobernador surge como una crítica directa al culto al ego y a la permanencia simbólica del poder en el espacio público. Dicha práctica, común en gobiernos anteriores tanto locales como federales.
UN GESTO CONTRA LA VANIDAD POLÍTICA
Salomón Jara recordó un caso específico que, según él, ejemplifica esa tendencia narcisista:
“Me parece un insulto al pueblo estar poniéndole el nombre de un gobernante”, subrayó al hacer referencia a la antigua avenida Guadalupe Hinojosa de Murat, nombrada así por el exgobernador José Murat en honor a su esposa fallecida.
Dicha avenida, ubicada en el municipio de Santa Cruz Xoxocotlán, fue recientemente renombrada como “Nuunita Nuyoo”, que significa “Llano de flores” en mixteco. Sobre esto, Jara celebró el cambio y propuso reforzar el uso de las lenguas originarias como una forma de reivindicación cultural:
“Yo siempre he dicho que póngase el nombre en zapoteco, mixteco, chinanteco, huave, triqui, zoque… hay muchísimos. Miren el nombre que le pusieron a la avenida aquí de Xoxo, precioso el nombre, poético”, expresó.
POLÍTICA, MEMORIA Y TERRITORIO
La iniciativa de Jara busca frenar una costumbre profundamente arraigada en la política mexicana: la práctica de inmortalizar figuras del poder mediante nombres de calles, escuelas, hospitales y parques.
Esta práctica ha sido cuestionada por diversos sectores sociales y académicos. Quienes señalan que se trata de una forma simbólica de perpetuar hegemonías, borrar memorias colectivas y desplazar identidades locales.
Jara parece coincidir con estas críticas, y ahora apuesta por una reforma legal que ponga límites claros. Aún no se han dado a conocer los detalles técnicos del proyecto. Pero, adelantó que será presentada esta misma semana al Congreso local.
¿HACIA UN NUEVO CÓDIGO SIMBÓLICO EN OAXACA?
De aprobarse esta reforma, Oaxaca podría convertirse en la primera entidad del país en prohibir oficialmente que calles, municipios u obras públicas lleven el nombre de gobernantes.
La propuesta abre también el debate sobre la reivindicación de las lenguas y cosmovisiones indígenas como eje para nombrar los espacios públicos. En contraste con el centralismo y el culto al individuo que históricamente ha marcado la infraestructura gubernamental.
Aunque aún falta conocer cómo será recibida la iniciativa en el Congreso estatal, el mensaje del gobernador marca una postura clara contra la egolatría política. Y una apuesta simbólica por devolver el territorio a sus pueblos.






































