El dirigente nacional del PRI y senador Alejandro Moreno Cárdenas encendió la polémica al señalar, a través de su cuenta en la red social X (antes Twitter), que Morena debería ser considerado un “narcopartido”. La declaración se da en medio del escándalo que involucra a Hernán Bermúdez, exsecretario de Seguridad de Tabasco. Quien actualmente está prófugo y presuntamente relacionado con el grupo criminal conocido como La Barredora.
La postura del legislador priista no solo lanza un dardo directo a la figura de Bermúdez, sino que extiende el señalamiento a toda la estructura del partido gobernante. Sin aportar pruebas concretas, Moreno denunció que varios candidatos de Morena han pactado con grupos del crimen organizado. Además, acusó a la dirigencia morenista de guardar un “cómplice silencio”.
ACUSACIONES GRAVES EN REDES SOCIALES
En su mensaje, el también expresidente de Campeche fue contundente:
“Estoy convencido: MORENA debe ser declarado NARCOPARTIDO. Se han ganado ese título a pulso. Sus candidatos pactan con criminales, su dirigencia guarda silencio y su gobierno es cómplice o cobarde”.
El señalamiento se suma a una serie de críticas recientes hacia figuras morenistas vistas en lugares exclusivos del extranjero. En un contexto donde el discurso de austeridad gubernamental ha sido bandera del oficialismo.
SIN RESPUESTA OFICIAL, PERO CON RUIDO POLÍTICO
Hasta el momento, la dirigencia de Morena —bajo el liderazgo de Luisa María Alcalde— no ha emitido una respuesta formal a los señalamientos del priista. El silencio, según Moreno, confirma la complicidad o al menos una preocupante indiferencia ante el avance del crimen organizado en México.
“MORENA no combate al narco, negocia con él”, sentenció el senador, al tiempo que aseguró que quienes niegan esta realidad “o son ingenuos o parte del pacto”.
UN DISCURSO QUE DIVIDE: ¿DENUNCIA O ESTRATEGIA ELECTORAL?
El señalamiento de Alejandro Moreno llega en un momento clave, cuando los partidos comienzan a perfilar sus estrategias rumbo a las elecciones intermedias y la consolidación de nuevos liderazgos. Si bien sus declaraciones han sido replicadas en medios y redes sociales, analistas cuestionan la falta de evidencia puntual y lo interpretan también como un intento del PRI por reposicionarse como una oposición firme ante el creciente dominio político de Morena.
No obstante, el tema no es menor: las acusaciones de vínculos entre partidos y el narcotráfico tienen un peso simbólico y real en un país donde diversas regiones viven bajo la sombra del crimen organizado.
PALABRAS FUERTES EN TIEMPOS DE INCERTIDUMBRE
La expresión “narcopartido” usada por Moreno no es solo una descalificación retórica: representa una denuncia que busca poner en jaque la legitimidad del partido gobernante. Sin embargo, la falta de pruebas y la generalización de los señalamientos abren un debate incómodo pero necesario:
¿estamos frente a una denuncia legítima, o ante un discurso político con fines electorales?
Morena, por su parte, tiene en sus manos la responsabilidad de responder con claridad, investigar lo que debe investigarse y evitar que el silencio se convierta en complicidad. El país, profundamente afectado por la violencia, merece algo más que acusaciones cruzadas.










































