Una mujer fue asesinada a golpes dentro de su domicilio en la colonia Ex Hacienda Candiani, en Santa Cruz Xoxocotlán. El feminicidio ocurrió el 4 de febrero de 2023 y la víctima, B.R.R., no fue reportada como no localizada sino hasta tres días después. Su cuerpo fue hallado sin vida el 10 de febrero, en el mismo lugar donde ocurrió el crimen.
El agresor, Víctor M.P., con quien la víctima mantuvo una relación sentimental durante más de 10 años, fue sentenciado recientemente a 66 años de prisión por feminicidio agravado, tras una investigación que logró reunir pruebas contundentes para imputarlo.
DETALLES DEL CASO: VIOLENCIA EN EL ÁMBITO ÍNTIMO
De acuerdo con la causa penal, Víctor M.P. atacó a la víctima con un objeto contundente, infligiéndole lesiones mortales. El feminicidio ocurrió en un espacio íntimo: el hogar que compartían. Este dato no es menor. La mayoría de los feminicidios en México ocurren dentro del ámbito familiar o de pareja, lo que refleja una violencia estructural y persistente contra las mujeres.
Pese a la gravedad del ataque, la desaparición de la víctima no fue denunciada de inmediato, un retraso que no solo es sintomático del miedo o la desinformación, sino también de la normalización de la violencia en algunos contextos.
JUSTICIA TARDE, PERO ALCANZADA
El caso fue resuelto mediante una investigación que incluyó el enfoque de género, un elemento clave para comprender las dinámicas de poder, subordinación y violencia que caracterizan los feminicidios. Esta perspectiva permitió contextualizar el crimen más allá del hecho aislado, revelando patrones previos de control o agresión.
La sentencia incluye no solo los 66 años de cárcel para el agresor, sino también una multa y el pago de la reparación del daño. Sin embargo, como ocurre con muchos feminicidios, la justicia llega tarde para la víctima.
CRÍTICA: ¿CÓMO LLEGAMOS HASTA AQUÍ?
La sentencia, aunque contundente, no puede entenderse como un logro aislado. Oaxaca sigue siendo uno de los estados con más altos índices de violencia feminicida en el país. Las investigaciones, aunque mejoradas en algunos casos por la inclusión del enfoque de género, continúan siendo limitadas y, muchas veces, reactivas.
Este caso debería ser motivo de reflexión profunda: ¿qué mecanismos fallaron antes del feminicidio? ¿Por qué, tras una relación de más de una década, no hubo intervención alguna antes del desenlace fatal?
LA VIOLENCIA FEMINICIDA NO DESCANSA
Cada sentencia por feminicidio es un recordatorio brutal de un crimen que pudo haberse evitado. Las investigaciones con perspectiva de género son fundamentales, pero no suficientes si no se traducen en prevención, protección real y transformación cultural.
Mientras el Estado no logre detener la violencia antes de que las mujeres sean asesinadas, la justicia seguirá llegando demasiado tarde. La verdadera justicia no se mide en años de cárcel, sino en vidas que no se pierden.






































