¡Y deslumbró! La interpretación de las 19 delegaciones de la edición verpertina embelesó a los privilegiados que accedieron a las gradas de la Rotonda de la Azucena. El final
Ante un auditorio Guelaguetza repleto y luego de escuchar a Maricruz Arellanes abrir La Guelaguetza con el Dios Nunca Muere, la representación de la Diosa Centéotl, Patricia Casiano Zaragoza, de Huautla de Jiménez, recibió a las delegaciones y dijo que representa a las mujeres que luchan día con día, a las que bordan y tejen los sueños.
Con un semicírculo formado por 16 mujeres con los trajes característicos de sus naciones provenientes de las 8 regiones del estado, Casiano Zaragoza indicó que, con orgullo representa a aquellas que llevan el sustento a sus casas, a las madres solteras, a las curanderas, a las profesionistas y a los hombres que combaten día con día para darles una vida mejor a sus hijos.
La segunda versión de la máxima fiesta racial de América Latina estaba ya en marcha y la delegación de San Mateo Macuilxóchitl de Artigas Carranza, proveniente de Valles Centrales fue la primera en presentarse.
Huautla, tierra de la Diosa Centéotl
La representación de Huautla de Jiménez, tierra de la actual Diosa Cénteotl, fue la segunda delegación de la edición vespertina. Ahí se dio a conocer que mañana martes 22 se llevará a cabo el Sorteo Especial a las 18:00 horas, en el Auditorio Guelaguetza, luego de que Lotería Nacional imprimió el billete para dicho sorteo en el cual se rifará un premio mayor de 27 millones de pesos, con una bolsa total de 80 millones de pesos. Para la ocasión se han impreso 2.4 millones de cachitos, con un valor de 60 pesos.
Como tercera y cuartas delegaciones se presentaron la Rotonda de la Azucena Tlacolula de Matamoros; los mareños huaves de San Francisco del Mar mediante la Danza del Paseo, de respeto a los mayores y para acompañar a los mayordomos de las fiestas de Corpus Christi y de la región Chatina, la delegación de Santos Reyes Nopales, con el Jarabe del Guajolote, como parte de sus sones y chilenas.
Santa María Tlahuitoltepec presentó los Sones y Jarabes Mixes; los jamás conquistados, los de la lengua florida. Acto seguido fue la Mayordomía del señor de San Pedro, Fandango y Carnaval Amuzgueño de San Pedro Amuzgos, comunidad se autonombran como Tzjon Non, que significa “pueblo de hilados, hilo suave o mecha.
Subió entonces la interpretación del Jarabe Tamazulapense de la Villa de Tamazulapan del Progreso, comunidad de la Mixteca Alta Oaxaqueña, con el inconfundible canto y la tonada donde domina el trombón y la música de viento .
¡Ya llegaron los de Ejutla!
Con sarapes sobre los hombros, brazos extendidos y saludando con el sombrero; las mujeres, con listones y grandes trenzas, amplias y coloridas faldas, anaranjadas, rojas, verdes, diversas tonalidades de amarillo ¡Y llegaron los de Ejutla!, el grito que retumbó por el Guelaguetza y se dejaron escuchar Los Versos del Palomito. Tras brindar su danza y su Guelaguetza, subieron a la Rotonda de la Azucena los integrantes de la delegación de Santiago Juxtlahuaca con la Danza de los Rubios.
La sangre serrana se hizo presente con los sones y Jarabes de San Melchor Betaza, por cierto, tierra del gobernador Salomón Jara. Y ahí iban las mujeres de piel morena, de grandes y oscuras trenzas con listones que caen por debajo de la cintura, con amplias faldas de una manta de prístina blancura al igual de la manta de las vestimenta de los hombres. Ellos y ellas tomados de las manos y girando y rondando sobre el escenario.
El Himno Oaxaqueño
¡Y por tercera vez en el día se escucha el himno de los oaxaqueños! ¡El Dios Nunca muere! Con el que entra al escenario la delegación de Tlaxiaco. Dos filas bien alineadas de hombre y dos o tres metros de distancia, de mujeres que se acercan, se entrecruzan y se vuelven a mostrar frente a frente.
Asunción Ixtaltepec, comunidad del Istmo de Tehuantepec, presentó las Festividades a Santa Rita de Casia que se celebra del 20 al 24 de mayo de cada año. Luego vino la interpretación libre de la conquista española interpretada por la Danza de la Pluma con la delegación de la Danza de la Pluma.
Y llegó una de las interpretaciones más esperadas; las de las mujeres ataviadas con huipiles de origen chinanteco y mazateco Flor de Piña, con la que muestran la alegría de las damas por la cosecha de la piña.
Los sones pochutlecos fueron el preámbulo de la presentación de las Chinas Oaxaqueñas quienes, por la mañana abrieron la festividad y, en el turno vespertino les toco cerrar, invitar a todas las delegaciones a subir al escenario y concluir la fiesta entre fuegos artificiales, monos de calenda bailando y confundiéndose entre las delegaciones, globos, canastos de flores y las vestimentas de cada una de las 19 delegaciones.







































