La lengua mixteca, que en varios pueblos de la región parecía haberse perdido u olvidado, busca mantenerse viva gracias al esfuerzo conjunto de maestros y padres de familia.
En la escuela Vicente Suárez, ubicada en la comunidad indígena de La Batea, municipio de San Juan Mixtepec, estos esfuerzos cobran valor cuando se convierten en la oportunidad de que las niñas y niños sigan hablando su lengua materna y la mantengan como parte de su vida cotidiana.
Hugo Nicolás Quiroz, maestro y director del plantel, explicó que actualmente atiende a cerca de 12 alumnos: algunos en nivel inicial, dos en preescolar y cuatro en primaria. Este martes, dos de ellos concluyeron el nivel básico durante una emotiva ceremonia de clausura.
El docente reconoció que en muchas comunidades apartadas de la Mixteca casi no hay niños, y los pocos que hay, por distintas razones, no aprenden o no practican el mixteco. Frente a esto, padres y maestros han hecho un gran esfuerzo elaborando materiales didácticos que faciliten la enseñanza y permitan transmitir los saberes ancestrales de forma atractiva y significativa.
Con orgullo, Hugo Nicolás mostró algunos de los espacios que han sido creados en esta pequeña escuela: una biblioteca, un pequeño museo que reúne fósiles y rocas que cuentan la historia de la Tierra, así como objetos antiguos rescatados de las casas de los pobladores de La Batea y comunidades cercanas.
“Es bonito ver a los niños hablar en mixteco, leerlo, escribirlo y sentirse orgullosos de sus raíces y su lengua madre en su día a día”, expresó el maestro.
Padres de familia coincidieron en la importancia de este trabajo, valorando que exista tanto material disponible en las aulas para practicar la lengua y fortalecer la identidad de las nuevas generaciones. También reconocieron el empeño del director, quien es el único maestro de esta escuela, por rescatar aspectos culturales de la comunidad y abrir espacios donde los niños puedan dialogar con sus abuelos sobre historias y saberes locales.
Finalmente, hicieron un llamado a las autoridades para que apoyen este tipo de proyectos, que no solo enseñan, sino que revalorizan y transmiten los conocimientos de los pueblos originarios a las futuras generaciones.










































