El asesinato de Juan Javhé Luis Villaseca, líder transportista en Oaxaca, sigue sacudiendo a la opinión pública. El crimen, perpetrado el pasado 8 de julio de 2025 en el Parque del Amor, no fue un ataque espontáneo, sino una ejecución planeada al detalle por al menos 11 personas distribuidas en dos motocicletas y tres vehículos, quienes siguieron a la víctima desde la Central de Abastos hasta el sitio del ataque.
En conferencia de prensa, el fiscal Bernardo Rodríguez Alamilla confirmó que “probablemente haya más personas” involucradas en el hecho y que el seguimiento a los vehículos participantes continúa.
Detalló que “dos camionetas persiguieron a la víctima desde la Central de Abastos hacia el Parque del Amor, en donde se sumarían otros sicarios”.
LA PERSECUCIÓN FUE CAPTADA EN VIDEO

La cronología del crimen quedó registrada en cámaras de videovigilancia, tanto públicas como privadas. Las cuales fueron analizadas por horas por el personal ministerial. En ellas se puede ver cómo los agresores monitorearon a la camioneta azul que conducía Villaseca y comenzaron a interceptarla:
“La camioneta azul, conducida por el señor Villaseca, viene desde la parte de la Central hacia el Parque del Amor”, explicó el fiscal.
“Ahí como ven, ya hay una acción evasiva por parte de la camioneta azul y ya empieza la persecución por parte de la camioneta blanca”, agregó.
Durante el trayecto, una camioneta blanca y otra roja maniobraban para rebasar y acercarse al vehículo de las víctimas.
El fiscal mostró en la presentación cómo una de las camionetas involucradas “empieza a rebasar a los demás vehículos” y detalló que se pudo identificar a varios de los agresores por su “ropa” y el comportamiento durante la persecución.
UNA MASACRE QUE TERMINÓ CON LA VIDA DE UNA FAMILIA
El atentado cobró la vida de cuatro personas: Villaseca, su pareja de 29 años, su hijo de 9 años y otro hombre que murió mientras era trasladado al hospital.
“Desafortunados hechos: dos personas de 29 años, un hombre, una mujer, un niño de 9 años y una cuarta persona que también desafortunadamente falleció”, lamentó el fiscal.
El impacto de las balas provocó que la camioneta azul perdiera el control e impactara otros vehículos. Las cámaras no registraron el momento exacto del ataque, pero sí el punto final del trayecto. Donde los peritos determinaron que “se empareja el vehículo blanco y ya viene la agresión de manera directa”.
AJUSTE DE CUENTAS, LA PRINCIPAL LÍNEA DE INVESTIGACIÓN
Aunque las indagatorias siguen abiertas, la línea que cobra más fuerza apunta a una venganza por conflictos entre sindicatos de transportistas.
“Estamos dándole seguimiento porque probablemente haya más personas… Se trata de un ajuste de cuentas por problemas relacionados con los sindicatos de transportistas”, señaló el fiscal Rodríguez Alamilla.
Villaseca era dirigente de la Confederación Joven de México, una agrupación que ha tenido tensiones con otros grupos sindicales del transporte. Las autoridades no descartan que su muerte haya sido planeada para “silenciarlo” o como venganza de sus crímenes, según mencionó el funcionario al final de la presentación.
LOS ASESINOS ESCAPARON POR RUTAS DIFERENTES
Tras el crimen, los vehículos involucrados tomaron distintas rutas de escape:
“Una de las camionetas toma el camino hacia San Juanito y la otra hacia Jojojotlán”, dijo el fiscal, mientras mostraba imágenes captadas por cámaras ubicadas cerca de una gasolinera.
El despliegue criminal, la coordinación entre vehículos y el uso de múltiples rutas evidencian la capacidad de planeación y evasión de los responsables, lo que incrementa la preocupación sobre el nivel de impunidad y operación de grupos armados en Oaxaca.
CLAMOR POR JUSTICIA Y SEGURIDAD
El caso Villaseca pone de nuevo en el foco la violencia que afecta al sector transportista en el estado. La ejecución de una familia completa, en plena zona urbana y a la luz del día, plantea dudas urgentes sobre la seguridad pública.
Por ahora, las autoridades continúan con el análisis de videos y la identificación de los participantes. Pero la sociedad exige respuestas rápidas y justicia para las víctimas de un crimen que, por su brutalidad y planificación, ha dejado una marca imborrable en Oaxaca.







































