La mañana de este miércoles 25 de junio de 2025, habitantes del municipio de Juchitán, Oaxaca, bloquearon la carretera federal Acapulco–Pinotepa, a la altura del crucero de La Cuchilla. La movilización fue convocada por ciudadanos afectados por el paso del huracán Erick, quienes denuncian no haber sido incluidos en el censo oficial para acceder a los apoyos del programa federal Bienestar.
Con pancartas, lonas y vehículos atravesados sobre la vía, los manifestantes interrumpieron el tránsito vehicular, generando largas filas y afectaciones para transportistas, turistas y pobladores que utilizan esta ruta clave en la región de la Costa Chica.
LA DEMANDA: AYUDA JUSTA Y SIN EXCLUSIONES
Los inconformes señalan que, pese a los daños sufridos en viviendas, cultivos y caminos tras el paso del huracán, las brigadas del Gobierno Federal no han censado adecuadamente a las comunidades más alejadas. Exigen que se realice un censo complementario e inmediato que incluya a todas las personas afectadas, con el fin de acceder a los apoyos prometidos por el gobierno.
“Queremos ser parte del censo, no podemos seguir esperando mientras otros ya recibieron ayuda. También perdimos nuestras casas y no tenemos qué comer”, declaró uno de los voceros del grupo.
IMPACTO DEL BLOQUEO Y RESPUESTA GUBERNAMENTAL
El cierre de la carretera ha causado importantes afectaciones logísticas y económicas. La ruta conecta varias poblaciones costeras y es fundamental para el comercio regional. Transportistas han manifestado su preocupación por la falta de vías alternas viables, mientras algunos turistas han tenido que desviarse o quedarse varados.
Hasta el momento, las autoridades estatales y federales no han enviado representantes visibles al lugar del bloqueo, pero se informó que se prepara una mesa de diálogo entre funcionarios del Bienestar y representantes de los manifestantes, con el objetivo de destrabar la protesta.
UNA CRISIS POST-HURACÁN SIN RESPUESTAS CLARAS
El huracán Erick azotó diversas comunidades de Oaxaca y Guerrero hace poco más de una semana, dejando a su paso techos desprendidos, caminos destruidos y cultivos arrasados. A pesar de los anuncios de ayuda federal, en zonas como Juchitán el apoyo parece no haber llegado con la prontitud ni la cobertura prometidas.
Organizaciones locales acusan desorganización y falta de transparencia en los censos, además de señalar que los mecanismos de distribución de apoyos podrían estar excluyendo a comunidades más marginadas o alejadas.
¿SER ESCUCHADOS SOLO A TRAVÉS DE BLOQUEOS?
El caso de Juchitán revela un patrón repetido en desastres naturales recientes: la desconfianza de la población hacia las instituciones encargadas de atender emergencias. Para muchos, el bloqueo es el único recurso para visibilizar sus demandas y ejercer presión ante la indiferencia percibida.
Mientras no se establezcan mecanismos claros, transparentes e incluyentes de atención a damnificados, los conflictos seguirán estallando no solo en Oaxaca, sino en otras regiones igualmente vulnerables.











































