El jueves 20 de febrero me invitó el maestro Rolando Rojas a su amplio estudio en la calle de División Oriente del popular barrio del Ex Marquesado, hoy simplemente Barrio de Santa María, el motivo, la proyección que muestra los extraordinarios trabajos de restauración del famoso Chalet de 1911 propiedad de doña Juana Catalina Romero, fallecida en 1915 en un viaje Tehuantepec-Veracruz-México a donde no pudo llegar pues en el camino y a bordo del tren en el que viajaba con muchas talegas de dinero, fallecía víctima de una insuficiencia respiratoria.
Actualmente existen diversos artículos sobre este personaje que fue notable dentro de la sociedad Oaxaqueña, uno de ellos es el que describe una parte íntegra del expediente que el día hoy comentamos, es el realizado por la autora Francie R. Chassen, que a continuación me permito citar en lo referente a esta investigación, titulado “Juana Cata Romero, cacica porfiriana: La mujer y el mito”.
Nacida en el Barrio de Jalisco el 24 de noviembre de 1837 fue la primera mujer que estableció dos escuelas para niños y niñas, introdujo la siembra del añil (una pintura de origen vegetal) que se mandaba a Europa; estableció ingenios azucareros y el producto (azúcar) la comercializaba en el extranjero.
Juana vivía con su tía Calixta en el barrio de San Sebastián, teniendo por vecinos a modestos artesanos y pobres campesinos. La casa tenía al frente un portón de vieja madera y dos ventanas sin protección alguna. En el interior, un fresco corredor daba acceso a una habitación donde colgaban dos hamacas. Sobre el piso de tierra, una mesa de madera sobre la cual lucía improvisado altar con el Señor de Esquipulas. Un baúl de madera fina guardaba ropas y adornos de ambas mujeres, y posiblemente, objetos y adornos de oro, que la leyenda cuenta, habían encontrado al reparar una de las gruesas paredes de la casa.
Por sus dones de curandera, Juana tenía trato con muchas personas, mujeres y hombres de ambos partidos políticos, lo que le permitía estar informada de los planes y movimientos políticos y militares que se daban en la región istmeña. Sus inclinaciones liberales y su actividad comercial, la llevaron a conocer y tratar a militares como Francisco Cortés, Porfirio Díaz y Remigio Toledo, estos dos últimos, ligados sentimentalmente con Juana Cata según las leyendas populares, que también cuentan que Juana llegó a facilitar a Porfirio en calidad de préstamo, una buena cantidad de dinero para que cubriera los haberes la soldadería de sus tropas liberales.
Existe un expediente que habla de la búsqueda y declaración de Juana Catalina Romero
“En seguida habiéndose solicitado la comparecencia de Juana C. Romero por el soldado de seguridad pública José Ma. López, éste manifestó que desde las cuatro de la tarde había salido de su casa y que no había vuelto hasta esa hora que son las siete de la noche. En ese acto se presentó la señora Juana C. Romero a la cual después de haberle recibido la protesta respectiva dijo ser soltera de 32 años de edad, natural y vecina de Tehuantepec. Preguntada si conoce al contramaestre de marina don Fernando Puertas en cuyo caso pregunté desde que fecha data ese conocimiento y dijo: que conoce a Fernando Puertas y que hará dos meses que lo trata.
Preguntada por el motivo o motivos que hubo para relacionarse con él, dijo: que en la tienda de los Martínez lo vio, que también lo vio en la fiesta de Manuel Riverol, que empezaron a saludarse y la confianza fue aumentándose hasta el grado de recibirlo en su casa. Que no ha tenido en sus conversaciones ninguna de interés ni reservada. Preguntada si Puertas alguna vez le ha manifestado deseos de comunicarse con alguna de las personas con quien la exponente tenga relaciones de amistad contestó: que no.
Preguntada Juana C. Romero si sabe el paradero de Remigio Toledo y las causas que éste tuvo para no presentarse al Gobierno del Estado, dijo: que por la voz pública sabe que Toledo está en el Distrito de Tehuantepec, pero que ignora el lugar donde éste se haya. Se le pone de manifiesto lo que respecto de la exponente ha dicho en esta averiguación Fernando Puertas y leída que le fue en la parte que le corresponde contestó: que no era cierto lo que dice Puertas.”

BÚSQUEDA Y DECLARACIÓN DE JUANA ROMERO
“Preguntada si con Toledo tiene algún compromiso por el cual no pueda disponer de su libre voluntad, dijo: que las relaciones amorosas que tuvo con Remigio cesaron desde el mes en que Toledo recibió el indulto del presidente de la República y no se presentó, pretendiendo llevarla a los bosques, cuya vida agitada y sujeta a muchas privaciones y peligros no le era dable aceptar, que por esa circunstancia de su parte y obstinación de parte de Toledo se formalizó el disgusto que término al compromiso que tenía de serle consecuente en su calidad de mujer.
Preguntada si Toledo ha insistido en sus pretensiones de llevársela dijo que no; porque ya expuso que sólo por lo que dicen las gentes de esta población sabe que Toledo ha insistido en sus pretensiones de llevársela dijo que no; porque ya expuso que sólo por lo que dicen las gentes de esta población sabe que Toledo está en el Distrito. Y no habiendo más que decir, en lo expuso que afirmó y ratificó firmando al margen.
En seguida estando aún presente la persona que acaba de declarar y Fernando Puertas previa excarcelación, habiéndoseles hecho notar las contradicciones en que han incurrido en sus respectivas declaraciones afirmándose en sus dichos y no adelantando nadad en el presente careo, se suspendió para continuarlo si fuese necesario firmando al margen la que supo hacerlo.
En seguida, cuando presente doña Juana C. Romero se le previno no salir de esta población sin previo conocimiento de esta Jefatura y estando enterada de esta providencia dijo estar conforme firmando al margen”.
Para septiembre de 1866, cambió la suerte de Remigio Toledo y los patricios. Sufrieron varias derrotas en las batallas de Juchitán, Lachitova y Tequisistlán. El general Porfirio Diaz regresó al Istmo de Tehuantepec y perseguía a Toledo. Dos derrotas más a principios de 1867 convencieron a los patricios a negociar la rendición. Mientras que estas tropas entregaban sus armas
Para 1867, después de la victoria liberal y la ejecución de Maximiliano, Toledo estaba de nuevo merodeando en el distrito de Tehuantepec. Según un informe de un agente secreto al jefe político de Tehuantepec en octubre de 1867, varios tehuanos se habían reunido en la casa de Woolrich para discutir planes conspiratoria les relacionados con Toledo, tal vez incluyendo una rebelión de partidarios del General Porfirio Diaz en contra del presidente Juárez. El jefe político inmediatamente emprendió una investigación.
Uno de los entrevistados en esta investigación fue Fernando Puertas, un marinero español, Puertas implicó a Juana Cata alegando que, bajo presión ella, le había informado donde se encontraba Remigio Toledo. Entonces, la policía la interrogó también. Juana C. Romero, soltera de 32 años, declaró que había conocido a Puertas hace dos meses pero que no le proporcionó información sobre Toledo, porque no sabía nada de él. Juana Cata aseguro que:
Las relaciones amorosas que tuvo con Remigio cesaron desde el mes en que Toledo recibió el indulto del presidente de la Republica y no se presentó, pretendiendo llevarla a los bosques, cuya vida agitada y sujeta a muchas privaciones y peligros no le era dable aceptar, que por esa circunstancia de su parte y obstinación de parte de Toledo se formalizó el disgusto que puso término al compromiso que tenia de serle consecuente en su calidad de mujer. Preguntaba si Toledo ha insistido en sus pretensiones de llevársela dijo que no; porque ya expuso que sólo por lo que dicen las gentes de esta población sabe que Toledo está en el Distrito.
Así fue que en su testimonio Juana Cata reveló la verdad sobre su relación amorosa con Remigio Toledo y cómo terminó. Irónicamente después de haber sido amigos y luego enemigos. Toledo perdió la vida posteriormente cuando en 1871 apoyó la fallida Rebelión de la Noria de Porfirio Diaz. A diferencia de Toledo, la vida de Juana Cata empezó a cambiar sustancialmente para 1867. Ya tenía su propia tienda y había emprendido la vida de próspera comerciante. Desde 1880, había iniciado la compra de pedazos de tierra en las afueras de Tehuantepec, para luego formar su finca “Santa Teresa” donde sembraría caña. Para la década de 1890 ya se contaba entre las personas más ricas del distrito y para fines de esa misma década ya era la cacica de Tehuantepec.
La presente averiguación finaliza con la detención de Rubio, en el cuartel y la muestra de las cartas de las que se habló en la declaración de T.W. para que señale si reconoce su contenido. Levantándose el acuerdo por parte de las autoridades. Como leemos en el artículo anteriormente citado Remigio Toledo pierde la vida en 1871.

REFERENCIAS
Primer Juzgado de Distrito expediente 751/1868
Doña Juana murió en el hoy Veracruz – México el día 19 de noviembre de 1915, tan solo cuatro meses después de don Porfirio y su cuerpo fue regresado a Veracruz, y de ahí a Tehuantepec en donde se le rindieran honores que terminaron con un monumento den 1941, el cual luce la Plaza de la Constitución de Tehuantepec
Oaxaca de Juárez, Oax., a 23 de febrero de 2025
JORGE BUENO.
Cronista de Oaxaca.
Presidente de la A.E.C.O.
Secretario General de la
Federación Nacional de Asociaciones
de Cronistas Mexicanos, A.C.


































