Daca y Myanmar.
El papa Francisco llamó en Bangladés a la comunidad internacional a tomar “medidas decisivas” frente al éxodo de los rohinyás, en particular una “ayuda inmediata” para enfrentar la crisis humanitaria que sufre este país de Asia del sur.
En Daca, capital de Bangladés, adonde llegó tras una visita de cuatro días en Birmania, el papa salió de su silencio diplomático sobre la cuestión. Sin embargo, al igual que en Birmania, el papa se abstuvo de emplear la palabra rohinyá, prefiriendo hablar de los “refugiados llegados en masa del estado de Rakáin”, la región birmana poblada por la minoría musulmana.
Durante su visita a Myanmar, el papa Francisco pidió “respeto a todos los grupos étnicos y a su identidad”, pero no citó a los rohinyás ni se refirió a las acusaciones de “limpieza étnica” contra esta minoría musulmana o a su masivo éxodo hacia Bangladesh.
Francisco compartió estrado con la líder birmana Aung San Suu Kyi, en la capital administrativa del país, Naypyidaw, sin citar directamente la crisis de los rohinyás, que ha centrado en los últimos meses la atención mundial.
Desde fines de agosto, más de 620 mil musulmanes rohinyás se han refugiado en Bangladesh, huyendo de las violencias perpetradas por soldados birmanos y milicias budistas, según acusan. Naciones Unidas estimó que se trata de un “caso clásico de limpieza étnica”.
En su segundo día de visita a este país asiático, el pontífice afirmó que el futuro de Myanmar pasa por “la paz”, basada esencialmente en el “respeto por cada grupo étnico y su identidad”.











































