MIREYA NATALI CRUZ LÓPEZ
Feminismo en tiempos de #hashtag
El pasado 25 de noviembre se conmemoró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, una fecha que no debería limitarse a un solo día, sino que nos llama a una reflexión constante. En México, la realidad es desgarradora: cada día, entre 9 y 10 mujeres son asesinadas. En 2023, el 60% de estas víctimas murieron a manos de sus parejas o familiares, una muestra brutal de cómo la violencia de género está profundamente arraigada en los espacios que deberían ser de seguridad y amor.
En este contexto, la ONU promueve los 16 días de activismo, una iniciativa que busca movilizar a la sociedad para exigir medidas concretas y responsabilizar a quienes toman decisiones. Desde el 25 de noviembre hasta el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, esta campaña nos invita a cuestionarnos: ¿Qué estamos haciendo para erradicar la violencia de género?
El activismo digital: una trinchera feminista
Las redes sociales se han convertido en un espacio fundamental para la lucha feminista. Son un lugar de resistencia, de denuncia y de educación donde miles de mujeres cuestionamos las estructuras patriarcales y visibilizamos realidades que durante mucho tiempo permanecieron en la sombra. Movimientos como #MeToo y #NiUnaMenos han transformado la narrativa, llevando las experiencias de violencia al centro de la discusión pública.
El caso de “La Manada” en España, que inspiró la serie “No estás sola”, es un ejemplo de cómo el activismo digital puede movilizar a millones de personas. En 2018, al grito de #YoSíTeCreo, se desnudaron las múltiples formas de violencia machista que afectan a las mujeres en su vida cotidiana. Fue un recordatorio contundente de que las agresiones no son casos aislados, sino síntomas de una sociedad que necesita un cambio profundo.
De lo virtual a lo real: el impacto en las leyes
El activismo feminista no se ha quedado solo en el plano digital. Hemos sido testigos de cómo los movimientos en línea se traducen en leyes que buscan protegernos y garantizar justicia. La #LeyOlimpia (2021) reconoció la violencia digital como un delito, sancionando la violación de la intimidad a través de medios tecnológicos. La #LeyIngrid (2020), por su parte, establece sanciones para quienes difundan imágenes o información que revictimicen a mujeres asesinadas.
Más recientemente, la #LeySabina (2023) marcó un avance crucial al sancionar a quienes incumplen el pago de pensiones alimenticias.
Estas reformas son conquistas que surgen del activismo feminista, pero también nos recuerdan que el camino hacia la igualdad está lejos de terminar. Muchas mujeres, especialmente en nuestras comunidades oaxaqueñas, aún enfrentan una brecha digital que las excluye. Sin acceso a internet o herramientas tecnológicas, la violencia permanece invisible y las oportunidades de cambio se limitan.
A pesar de los avances, las feministas siguen enfrentando retos enormes. El discurso de odio, las amenazas y la censura algorítmica en redes sociales son intentos sistemáticos de silenciarnos. Cada vez que una mujer alza la voz, se enfrenta no solo al patriarcado, sino también a sistemas que buscan deslegitimar su lucha. Sin embargo, como lo dijo Olimpia Coral: “Lo virtual es real”. Y esa frase encapsula la fuerza de un movimiento que ha demostrado que la revolución feminista es imparable.
Una lucha que nos necesita a todas
El feminismo, desde las pantallas y las calles, nos enseña que ninguna revolución es imposible cuando la lucha se comparte. Las redes sociales son herramientas poderosas, pero no son suficientes por sí solas. Debemos conectar el activismo digital con las acciones en el mundo real, garantizar que las leyes se apliquen y trabajar para que cada mujer, sin importar su contexto, tenga las herramientas para defender sus derechos.
En este 25 de noviembre, honremos a las que ya no están y comprometámonos a construir un mundo donde ninguna mujer tenga que vivir con miedo.
X @Natali_Cruz_































