No deseo incomodar a nadie que se encuentre trabajando en esta institución, pero si nadie se toma el tiempo para retroalimentar las cuestiones que nos parezcan indebidas, no existe la mejora continua. Desde que se inició la Dirección del Registro Civil, se estableció un área de supervisión que tenía como finalidad, no solo vigilar el buen comportamiento y honestidad de los empleados en todo el Estado. Levantar actas de inmediato ante cualquier queja.
Y hoy puedo asegurar que consta en el Tribunal de Justicia Administrativa en la Sala Anticorrupción que estuvo a mi cargo, un expediente proveniente de la Contraloría en la que existen una gran caridad de quejas en contra de un empleado que por once años aproximadamente, estuvo estafando y pidiendo dinero a personas, que el veía pasar y les ofrecía una plaza de trabajo en el registro civil, y a cambio les pedía dinero, y nunca les cumplía.
Lo insólito es que las personas que se quejaban y acudían a la Dirección a presentar su queja por escrito, solo la agregaban a su expediente, sin ninguna consecuencia. ¿Dónde está el supervisor que fue instituido como contralor interno?
Para levantar un acta con todas las circunstancias que debe tener una queja de este tipo. Igualmente, muchísimas quejas en contra de los oficiales itinerarios que es un tema tan especial, que amerita un planeamiento de recomposición de esa figura que yo cree de forma provisional, y resultó que la dejaron por siempre y los han multiplicado sin orden ni reglamento, ni presupuesto. No habrá presupuesto que alcance, porque no es lo ideal. Existe otra forma de solucionar la carencia de registro civil en el interior del Estado.
Regresando al trabajador que tenía acusaciones desde once años atrás, desde luego que ya estaban prescritas la mayoría y las demás sin actas administrativas formales que sirvan de base a esas acusaciones. Mejor está en las oficinas una cartulina con el logo y teléfono de TOJIL es un chat bot, de la ciudad de México que tiene en todo el país, para recibir quejas. Pero carece de un procedimiento de seguimiento y que cumpla las formalidades mínimas de una queja firmada. Se le dictó sentencia condenatoria a este trabajador que por tantos años estafó a personas e hizo otras pillerías, pero de actos recientes a la fecha de recepción de la acusación de la contraloría, gracias a que al final si hubo formalidad en una de las quejas.
Este tema tan sencillo de la recepción de las quejas, deben tenerlas perfectamente registrables con algún formato incluso y una abierta disponibilidad de recepción. Porque las personas por falta de tiempo y no querer complicarse, a veces prefieren dejar pasar un soborno o una estafa. Así que lo primero que debe hacerse es tener un sistema de recepción de quejas levantando de inmediato un acta administrativa, con testigos. No sirven esas cajitas de acrílico transparente que pone la Contraloría en las oficinas. Porque el derecho sancionador es formalista y debe reunir requisitos que no dejen lugar a dudas de que la persona acusada, cometió una falta. Sino el tribunal por más que desee sancionar no tiene los elementos y luego dicen que los jueces o magistrados no sirven porque dejan libres a las personas. Pero todo se origina en el primer acto de acusación o detención en flagrancia. Y eso es totalmente administrativo, no es judicial. Este es un punto fino que debe revisar en la reforma judicial a nivel nacional para que no le echen la culpa a jueces y magistrados.
El caso que comento de un solo expediente, hay muchos, decía el contralor anterior que venían del registro civil el 60 % de las acusaciones, eso no tiene igual. Porque para que una persona interponga una queja, de diez afectadas, nueve no lo hacen, y que ese porcentaje tan bajo llegue a ser el sesenta por ciento de un total de quejas recibidas en una contraloría estatal, es alarmante.
Todo está que no hay director. Donde hay corrupción, no hay director, anda ausente. Porque el director que está en su lugar y se mueve todo el tiempo por las oficialías, las visita, las revisa, capacita al personal. No hay corrupción. Dejo este tema hasta aquí. Porque realmente quiero concluir un comentario de una publicación anterior, con relación a la aclaración de acta porque no dice la ciudad de Oaxaca de Juárez, en la sección del lugar de nacimiento y solo dice “Sanatorio del Carmen” o el famosísimo hospital de maternidad que duró en esta ciudad por cerca de 50 años “Canseco Landero”.
Honestamente, es terrible perder dos meses aproximadamente que duró el trámite que acabo de hacer y los constantes pagos por una copia certificada del libro en el que consta el acta, original y en el Archivo Central, su duplicado, por cada una, se pagan derechos y luego los de la aclaración, y de la anotación marginal, y en el archivo cobran otra certificación con la nota marginal ya pegada, le dije a la empleada, no la necesito, me contestó no importa, guárdela si gusta, porque tiene que pagarla. Todo suma mil pesos aproximadamente.
Las personas no tienen la culpa de que exista esa omisión en el acta y le urge su documento, también se sangra su economía y para colmo debe hacer muchos viajes desde la CDMX o desde Cancún, como fue este caso o de donde sea, es una injusticia este viacrucis. Es al Estado al que le toca resolver este problema por demás sencillo, aplicando la circular que dejé firmada y que debió ser incluida en el reglamento interno o en un manual publicado en el Periódico Oficial para su validez. Y no ocasionar la destrucción de todos los libros de la ciudad de Oaxaca de un poco más de las dos terceras partes del siglo XX.

































