En momentos en que la delincuencia parece ganar la guerra a los gobiernos es importante sumar esfuerzos, instituciones y sociedad, para impulsar resultados concretos, pues al margen de los atracos cotidianos, es necesario desalentar la presencia de líderes de organizaciones sociales que han encontrado en la impunidad la mejor manera de cruzar la línea de la demanda social a la delincuencia.
Diversas voces se han alzado para demandar al Gobierno federal y administración estatal su respaldo para garantizar la paz y seguridad que se requiere para la participación ciudadana, sino que este clima se generalice a diario, porque la vida cotidiana de miles de personas se está viendo afectada.
Los oaxaqueños demandan seguridad física y patrimonial, tanto para la vida diaria porque todos salen a trabajar, tienen hijos en la escuela y quieren un ambiente sano lejos de la violencia, como por ser un elemento indispensable para alcanzar progreso y desarrollo.
México se enfrenta a uno de los desafíos más apremiantes y trascendentales de su historia: la inseguridad. La creciente violencia, el crimen organizado y la impunidad son problemas que amenazan la paz, la estabilidad y el bienestar de nuestra sociedad. Para comprender su magnitud es fundamental examinar los hechos y las cifras que reflejan la realidad actual.
La inseguridad tiene un impacto directo en la vida cotidiana de los mexicanos. La violencia y la criminalidad limitan la libertad de movimiento, afectan el desarrollo económico y merman la confianza de la ciudadanía en las instituciones y en el Estado de derecho. Ante este panorama desafiante, es necesario tomar medidas urgentes y efectivas para abordar la inseguridad-
Esto requiere un enfoque integral que aborde las causas subyacentes del problema y promueva una estrategia basada en evidencias y en el fortalecimiento de las instituciones de seguridad y justicia. Es fundamental fortalecer las capacidades de las fuerzas de seguridad y mejorar su coordinación a nivel federal, estatal y municipal.
Calor extremo
La subida de temperaturas puede provocar efectos que dañan la integridad humana, tales como insolación, desmayos, deshidratación o enfermedades en la piel. Además, puede afectar el funcionamiento del organismo y generar diarrea y, en última instancia, un golpe de calor.
Un golpe de calor es el incremento súbito de la temperatura corporal por exposición prolongada a las altas temperaturas. Los signos más comunes de alarma son: enrojecimiento de la piel, sudoración excesiva, falta de aire y sensación de mareo y confusión, explica la autoridad académica.
Debido al cambio climático que está afectando a nuestro planeta las olas de calor son cada vez más frecuentes. No podemos evitar que ocurran, pero sí podemos tomar precauciones para evitar que sean un peligro para nuestra salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) en el Atlas del Clima y la Salud, que publicó juntamente con la Organización Meteorológica Mundial (OMM) declararon que las olas de calor que normalmente se registraban solo una vez cada 20 años podrían sucederse como promedio cada dos a cinco años a mediados de este siglo.
La explicación radica en el cambio climático, pues resulta que paralelamente al calentamiento global que sufre el mundo, aumentan los peligros para la salud humana. Al mismo tiempo, el número de personas mayores que viven en ciudades (uno de los grupos más vulnerables a los golpes de calor) se casi cuadruplicará a nivel mundial.
La cooperación entre los servicios climáticos y los servicios de salud puede activar medidas orientadas a proteger mejor a la población durante los fenómenos meteorológicos extremos. También es importante prestar atención a quienes son más vulnerables ante estas situaciones: los niños, las mascotas y las personas adultas. El calor excesivo puede ser un peligro para la salud, sobre todo si la exposición a temperaturas tan elevadas se prolonga.



































