En una revelación impactante, la NASA ha compartido detalles sobre la muestra recogida del asteroide Bennu, de 4.500 millones de años de antigüedad, que contiene altas concentraciones de carbono y agua, posiblemente los bloques fundamentales para la vida en nuestro planeta. Estos hallazgos refuerzan la teoría de que las bases de la vida en la Tierra pudieron haber tenido su origen en el espacio exterior.
El primer análisis revela que las muestras contienen “agua abundante en forma de minerales de arcilla hidratada”, según compartió Bill Nelson durante una conferencia de prensa. Además, señaló que este es “el mayor lote de asteroide rico en carbono jamás retornado a la Tierra”, con carbono presente tanto en minerales como en moléculas orgánicas.
Asteroids are the building blocks of our solar system, and this asteroid contains the building blocks of life. Our initial analysis of the 4.5-billion-year-old rocks from asteroid Bennu delivered to Earth by #OSIRISREx shows evidence of carbon and water. https://t.co/Wg3Zq4dxBP pic.twitter.com/dCPcM1ULk4
— NASA Solar System (@NASASolarSystem) October 11, 2023
Este material proviene de la misión OSIRIS-REx, que recogió rocas y polvo de Bennu en 2020. Tras el retorno exitoso de la cápsula contenedora a la Tierra, que aterrizó en el desierto de Utah hace poco más de dos semanas, las muestras ahora son sometidas a un meticuloso análisis en el Centro Espacial Johnson de la NASA, ubicado en Houston. Aunque no es la primera vez que se traen muestras de un asteroide, la cantidad recogida por OSIRIS-REx (aproximadamente 250 gramos) supera con creces a las anteriores misiones, como la japonesa Hayabusa2, que devolvió 5,4 gramos en 2020.
Bennu fue el elegido para esta misión debido a la creencia de que asteroides similares podrían haber depositado componentes orgánicos y agua en la Tierra hace miles de millones de años a través de colisiones. Además, su órbita, que cruza la de nuestro planeta, facilitó la misión de recogida y retorno.
Here they are. These bits of ancient space rock may hold clues to how the rocky planets—including our own—formed. Scientists worldwide will study the #OSIRISREx sample for generations to come to get answers on where we come from. pic.twitter.com/2yN2cs36gQ
— NASA (@NASA) October 11, 2023
Durante la misión de OSIRIS-REx en octubre de 2020, se encontraron problemas inesperados. Al disparar gas nitrógeno contra Bennu para recoger muestras, una solapa se atascó, lo que permitió que parte del material más fino se dispersara. A pesar de este contratiempo, Christopher Snead, jefe adjunto de conservación de OSIRIS-REx, ve el exceso de material como un “problema” positivo, ya que brinda más oportunidades para el estudio.
Los datos actuales indican que Bennu se originó a partir de fragmentos de un asteroide mayor tras un impacto masivo hace entre mil y dos mil millones de años. Sorprendentemente, las partículas en su exterior están tan poco compactadas que una persona podría hundirse al pisarlo, similar a estar sobre un pozo de bolas de plástico.
La composición de Bennu no solo es relevante desde un punto de vista científico: según la NASA, aunque no representa una amenaza de colisión con la Tierra hasta mediados del siglo XXI, las probabilidades aumentan significativamente después de ese período. Conocer mejor este asteroide podría ser crucial en futuros esfuerzos para desviar su trayectoria.









































