Las carencias y limitaciones en el Hospital General “Dr. Aurelio Valdivieso” ya son de escándalo ante la imposibilidad de brindar atención de calidad y calidez a quienes llegan a solicitar sus servicios. El propio personal se ha encargado de denunciar las irregularidades administrativas y la falta de funcionamiento de equipos tan necesarios para atender a la población.
Los aparatos de Rayos X dejaron de funcionar por falta de mantenimiento, los equipos portátiles no funcionan pues se abandonaron y hace tiempo que no los reparan y el área de lavandería envía diariamente la ropa a una empresa particular, sin que se atienda de manera pronta la problemática.
Esta situación ha obligado a familiares de los pacientes acudir a los servicios particulares en franco deterioro de su economía, pues la “aportación voluntaria” por el servicio prestado a los usuarios va de los 500 a los más de 5 mil pesos. Y si bien se pregona que los servicios deben ser gratuitos, quienes acuden terminan pagando.
Desde hace mucho tempo se ha denunciado públicamente el abandono en que se encuentra el Hospital Civil y la falta de voluntad para atender sus necesidades, tal es el caso de las ambulancias, muchas de ellas sin seguro y sin el mantenimiento necesario para su operación. Esto ha ocasionado molestias entre los trabajadores pues no solo arriesgan sus vidas, también la de los pacientes a quienes deben trasladar.
Aunado a ello, insisten en que las instalaciones sean constantemente fumigadas ante la presencia de fauna nociva, la rehabilitación de instalaciones hidráulicas y eléctricas y mantenimiento constante y permanente para que en verdad sea un hospital funcional para la sociedad oaxaqueña.
Tal escenario forma parte de la política errática del gobierno federal para atender al sector salud, sobre todo a un hospital que es emblemático, cuyas condiciones deplorables en las que otorga atención médica reclama de auxilio inmediato antes de que sea demasiado tarde.
Cambio climático
Ante los efectos del cambio climático, en nuestro estado urge aplicar políticas públicas que mitiguen sus efectos, pues tan sólo en 2017 se presentaron cuatro declaratorias de emergencias y siete de desastres por eventos derivados del fenómeno ambiental. Oaxaca sufre condiciones climáticas extremas que van en aumento en frecuencia e intensidad, como ya observaron emergencias y desastres por eventos derivados de esta situación.
Tales afectos ya provocan la disminución de acceso al agua en la entidad, incendios forestales, afectación por plagas y enfermedades forestales, y una sensible reducción de la flora y fauna nativa. De ahí la necesidad de implementar una política climática que enfrente esta situación, mitigando los gases de efecto invernadero que provocan el calentamiento global, acciones de adaptación a las condiciones climáticas y con programas de gestión integral de riesgos climáticos que disminuya los desastres.
Hoy se advierte que el cambio climático generará cada vez mayores consecuencias sobre los seres humanos, principalmente en las zonas donde la pobreza sea más aguda y exista un alto riesgo de enfrentar fenómenos climáticos extremos, como son las sequías prolongadas o las lluvias torrenciales. Las condiciones socioeconómicas como la pobreza y las desigualdades, la fragilidad de los ecosistemas naturales y las características geográficas y climáticas de nuestro país, hacen que México y en especial Oaxaca sea sumamente vulnerable al cambio climático.
Esto favorece la ocurrencia de eventos hidrometeorológicos extremos que tienen severos impactos en la salud, sistemas de distribución de agua y drenaje, agricultura, así como en la infraestructura carretera, para la generación de energía eléctrica y para la extracción y procesamiento de hidrocarburos. Algunas especies podrían extinguirse si las variaciones en la temperatura superan su capacidad de adaptación, y los bosques estarán más expuestos a incendios forestales y a la pérdida de servicios ambientales.




































