Las olas de calor suceden por lo regular durante el verano –la temporada más calurosa del año– y son provocadas por la generación de un sistema de alta presión en los niveles medios de la atmósfera. Los territorios con clima seco predominante son los principales afectados por este tipo de eventos, pues aumentan las temperaturas, baja la humedad y hay pocos vientos. En los climas húmedos, el agua –ya sea en forma de vapor, nubes o lluvia– ayuda a regular la temperatura atmosférica y romper con estos sistemas de presión.
Para determinar que un territorio en específico está sufriendo una ola de calor se considera la temperatura promedio en el área y la temperatura que se registra durante un tiempo determinado. Por ejemplo, en julio de 2022, los termómetros del Reino Unido llegaron a marcar hasta 43ºC, una cifra totalmente atípica para un país cuyas temperaturas usuales apenas rosaban los 30ºC. En ese momento, el gobierno inglés determinó que estaba sufriendo uno de los embates atmosféricos más duros de su historia.
Las olas de calor pueden extenderse por un par de días. Sin embargo, depende de cada país. En México, una ola de calor ha sido definida como un periodo de tres días donde las temperaturas superan los 32.2ºC.










































