Por su presunta responsabilidad en la comisión del delito de fraude específico en perjuicio de Aldo, el comerciante Jorge se reservó su derecho a declarar ante personal actuante del Juzgado Segundo Penal.
En la diligencia, Jorge, de 51 años de edad, dijo ser originario de la Ciudad de México y vecino de San Martín Mexicápam, centro Oaxaca.
Posteriormente, tras escuchar la acusación en su contra, Jorge dijo reservarse el derecho a declarar para hacerlo con posterioridad; además, por medio de su defensa solicitó la ampliación del término constitucional por otras 72 horas.
En el expediente penal 169/2012, se establece que el agraviado indicó tener el negocio denominado Computación Digital México, ubicado en la calle Francisco J. Mina, centro Oaxaca.
Agregó que en noviembre de 2009 conoció a Jorge, quien dijo ser ingeniero y le compró cuatro computadoras portátiles para una empresa constructora.
A partir de ese momento, dijo la víctima, se volvió cliente frecuente y entablaron una amistad.
El 12 diciembre de 2011, Jorge le llamó por teléfono y le indició que necesitaba 10 computadoras portátiles de las que siempre la había comprado, que serían para el maestro Guillermo, director de la secundaria Técnica 139, la cual se ubica sobre camino a El Rosario, delante del puente del río Salado.

Alrededor de las 13:00 horas Jorge arribó al negocio y le preguntó el valor comercial de las computadoras, por lo que el agraviado le contestó que cada aparato constaba nueve mil 199 pesos.
Jorge le pidió un descuento, además de que le indició que tenía otros compradores y que le haría ganar más dinero.
Debido a ello, el agraviado le hizo un descuento de 199 pesos por cada computadora pagada.
Fue así como ambos convinieron el pago total de 90 mil pesos, sin embargo, Jorge le pidió que le dejara llevarse las computadoras y después regresaría a pagarle.
El perjudicado le contestó que no, que era mucho dinero.
Jorge le mostró su billetera y le dijo al agraviado que el director de la secundaria solamente le había dado 20 mil pesos como anticipo, que los aceptara y después regresaría a liquidar la deuda.
Ante tal insistencia durante varios minutos, el agraviado aceptó, no sin antes pedirle que le firmara un documento.
Fue así como Jorge se llevó los diez equipos de cómputo marca Hacer One, de 2 gb de memoria RAM y 160 GB de disco duro.
Refirió el perjudicado que ese día ya no supo nada de Jorge, además de que no le contestaba las llamadas.
Fue al siguiente día cuando se presentó a la escuela secundaria y preguntó por el director Guillermo.
El empleado le contestó que en ese momento el director no se encontraba, pero que no se llamaba Guillermo.
Agregó el agraviado que fue informado que ellos no habían adquirido ningún lote de computadoras, además, de que ellos no las compraban, sino que se las suministraba directamente el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO).
Ante tal situación, el agraviado decidió denunciar el caso ante un agente del Ministerio Público.









































