No es nada fácil consolidar lo que se propuso; afortunadamente, se han pasado los beneficios que se otorgan a la población de México a rango constitucional, con lo cual será sumamente difícil que quieran echarlas para abajo
Todo parece indicar que el presidente de la República no iniciará nuevas obras ni propondrá nuevas reformas los meses que le faltan como presidente, los va a dedicar a consolidar lo que se propuso: el Tren Maya, la refinería, el aeropuerto Felipe Ángeles, las grandes y pequeñas obras de ingeniería que se hacen junto con los gobiernos de los estados, pero otra gran obra como la que hemos visto que es el aeropuerto o la refinería, no la va a emprender porque dentro de sus políticas está no dejar trabajos inconclusos.
Ahora, además de consolidar lo que se propuso va a sacar la candidatura de Claudia Sheinbaum, en las mejores condiciones posibles y será ella la primera mujer que en la historia de México sea presidenta. Extraordinario y magnífico honor para cualquier persona. No es nada fácil consolidar lo que se propuso. Afortunadamente, se han pasado los beneficios que se otorgan a la población de México a rango constitucional, con lo cual será sumamente difícil que quieran echarlas para abajo, porque todo mundo habla mal del Peje, pero todos han tramitados sus pensiones y gratificaciones. Hacen bien, son derechos que hemos adquirido y que los gobiernos neoliberales preferían repartir entre sus cuates, una oligarquía rapaz y ambiciosa.
Uno de los problemas esenciales que tiene México y en especial el Oaxaca es que los sectores y los recursos que deberían de propiciar el desarrollo económico permanecen en manos rapaces y solamente se beneficia un pequeño grupo y sus socios y familiares. Con este mecanismo se ha creado una élite que detenta el poder económico y político, mientras que un gran grupo de mexicanos subsisten en la más completa y absoluta miseria, viven con un dólar al día, cuando tienen para vivir.
México y los estados del sureste son, sin duda, una de las regiones más desiguales del mundo, donde subsisten el infierno el paraíso, riqueza y pobreza extrema, salud y problemas graves de obesidad y mala alimentación y un desigual desarrollo económico en las ciudades y en las principales poblaciones. México es el país de los contrastes, en toda América latina. Nuestros pueblos se distinguen por esos desarrollos suntuosos en algunas zonas, colonias y ciudades y por otra parte están los grandes grupos de miseria que todavía subsisten.
A la llegada del presidente Miguel de la Madrid se empezó instaurar en nuestro país un modelo económico que había nacido en Inglaterra con Margaret Tatcher y que se había expandido a todo lo que se llama el mundo occidental: el neoliberalismo, que en su segunda vuelta histórica prometía volver a crecer para para después distribuir como lo hizo hace dos siglos. Sus teóricos dijeron vamos a crecer primero unos cuántos y después de esos cuantos distribuirán sus riquezas entre todos los pobres y alcanzaremos un final feliz, ese fue hace dos siglos su bandera y esa era el siglo pasado cuando en México Miguel de la Madrid, piloteado por Carlos Salinas de Gortari impuso las bases de un nuevo liberalismo mexicano que duró seis sexenios. Empezó con Miguel de la Madrid y concluyó inicialmente con Enrique Peña Nieto cuyo gobierno se caracterizó por un saqueo sistemático, permanente, depredador de la economía y del nivel de vida de los mexicanos.
Un cambio económico en una sociedad no es un problema sencillo, introducir mecanismos para una mejor distribución de la riqueza como son aumentar impuestos, limpiar de corrupción los canales de distribución de los recursos, destinar éstos a las áreas que puedan multiplicar los beneficios, es una tarea que lleva varias décadas y que una vez que se instaura es difícil modificar.
La economía de Cuba a pesar de que era una organización monolítica tardó en instaurar una especie de socialismo más de una década. Lo mismo ocurre con Nicaragua y con Venezuela en nuestro continente modificar el modelo económico no es fácil sobre todo porque tienen que convivir su economía con las otras economías latinoamericanas que están totalmente en un modelo neoliberal. Como estamos nosotros que vivimos un estado protector y completamente neoliberal. Ahí no se ha tocado nada más que la forma de distribuir los recursos del Estado.
Cada estado tiene sus formas de gobierno propias. Nosotros tenemos ahora no un partido político al frente del gobierno sino un frente amplio en el cual confluyen varias corrientes de pensamiento progresistas. Tenemos desde católicos progresistas hasta marxistas desaforados que quisieran establecer un modelo revolucionario sin pensar en los 3 mil 400 km de frontera que tenemos con Estados Unidos y que antes de permitir que se instaure un modelo socialista y se inunde de mexicanos, los Estados Unidos están dispuestos a invadirnos.
Afortunadamente los gobiernos mexicanos han podido establecer un estado de bienestar, un gobierno que combina los modelos económicos, por una parte, protege a las mayorías y por otra mantiene el libre mercado. Un pensador uruguayo me decía, tanto mercado como sea necesario, tanto control del Estado como sea necesario, el problema es el equilibrio.
En ese punto es donde está la habilidad de los políticos mexicanos para mantener una cercanía con el principal país capitalista y satisfacer demandas sociales para mantener el equilibrio, buscar la paz y mantener la democracia. Los grandes imperios se sienten todopoderosos dueño del mundo y piensan que sin su participación no es posible que los otros estados más pequeños puedan vivir sus propios modelos.
Uno de los problemas que hemos visto ahora que ocurrieron una serie de terremotos en la frontera de Turquía y Siria son los dos modelos económicos que conviven en esta región, como es Turquía y otro que simpatizan con la Unión Soviética. Siria mantiene una guerra interna desde hace 12 años y vemos que aún en la desgracia subsiste la guerra. Una de las preocupaciones que expresó su presidente fue que no se fuera utilizar la ayuda humanitaria para introducir armas a sus enemigos, le preocupa más el destino de la guerra interna que tiene, que el apoyo a los miles de víctimas que sufrieron la pérdida de toda riqueza en esta manifestación de fuerza de la naturaleza qué es un terremoto.
Nuestro país realizará un esfuerzo de colaboración y apoyo a los pueblos que, en este momento tienen problemas de la naturaleza los incendios en Chile, y el terremoto en el oriente. Hacía mucho que nos habíamos olvidado de la solidaridad internacional. Afortunadamente entramos al Cuarto año de gobierno y este país está más consolidado que nunca, con mayor justicia social.



































