Justo cuando México ha sido señalado una vez más como uno de los países de mayor riesgo para el ejercicio del periodismo y cuando está a los ojos del mundo por los atentados a la libre expresión que suman seis periodistas asesinados, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, muestra la faceta más oscura de un mandatario dado a los excesos, a extralimitar su autoridad y encono en contra de periodistas y comunicadores. Usar los recursos públicos y el podio mañanero, para emprender una campaña de linchamiento en contra de representantes de los medios de comunicación, como el pasado viernes a Carlos Loret de Mola, ha encendido las alertas no sólo en México sino en las diversas organizaciones civiles de defensa a la libertad de expresión. Es, una vez más, la muestra clara de un sujeto sin escrúpulos y enloquecido por el poder que arremete contra tirios y troyanos, en un intento burdo de lavarle la cara a su familia.
Hace poco más de una semana correspondió el turno a la periodista Carmen Aristegui, a quien calificó de mentirosa, de manejar información de manera dolosa y de otros calificativos. Una más que ha estado en su agenda de ataques y descalificaciones es la analista Denise Dresser, como en otras ocasiones lo han estado los historiadores Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín. La pregunta que muchos nos hacemos es: ¿hacia dónde exactamente pretende llegar López Obrador, con esta campaña permanente de linchamiento, sojuzgamiento y poniendo en tela de juicio nuestro entorno de libertades? Los exabruptos, excesos y desbarres verbales –así se ha calificado en otros países- están llevando al país a un callejón sin salida. Se han puesto en riesgo las inversiones, hay un crecimiento económico menor al estimado y la inflación advierte un panorama oscuro para 2022. Sin embargo, para AMLO lo que importa es ajustar cuentas en contra de aquellos que han exhibido los excesos y despilfarro con el que vive su hijo José Ramón en los Estados Unidos.
Nada, absolutamente nada justifica usar a las instituciones públicas para verificar cuánto gana Loret de Mola y exhibirlo en un escenario de alcance nacional. Es atentar en contra de la Constitución que exige al gobierno cumplir con el derecho del pueblo mexicano a estar informado y de la protección de datos personales. López Obrador está rebasando la frágil línea que divide la democracia del autoritarismo. Con el affaire de España y los jaloneos con Panamá, están poniendo en claro el peligro que está resultando para el país, la omnipresencia de un indolente, investido con poder.
Aberrante crimen
Luego de los crímenes en contra de periodistas en Veracruz, Tijuana y Zitácuaro, correspondió a Oaxaca aportar su cuota de sangre, con un compañero asesinado el pasado jueves 10 de febrero, en Salina Cruz. En efecto, en sus oficinas del portal de noticias que dirigía, Heber López Vásquez fue ultimado a balazos, presuntamente por la labor periodística que desempeñaba y en papel de crítico respecto a ciertos grupos de poder. No es la primera vez que esta ciudad y puerto se salpica de sangre de colegas que han muerto en cumplimiento de su labor informativa. El 8 de octubre de 2007, tres voceadores de El Imparcial del Istmo, entre ellos una mujer: Flor Vásquez López, fueron asesinados en el paraje denominado La Noria, por un grupo criminal, que los obligó a bajar de la camioneta en la que llevaban los ejemplares del diario, para abatirlos a plena luz del día.
El 2 de junio de 2018, la compañera María del Sol Cruz Jarquín, fue asesinada al salir de un negocio en Juchitán de Zaragoza, junto con quien era candidata a concejal de dicho municipio: Pamela Terán Pineda y el chofer de ésta. Sin embargo, hay que reconocer que son varios los ilícitos que se han cometido en contra de periodistas en territorio oaxaqueño. No es fortuito que se nos califique como una de las entidades en donde varios crímenes en contra de medios de comunicación han enlutado hogares. A una semana de enviar una carta al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, a fin de que tome acciones para prevenir la violencia contra los periodistas, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) reiteró su repudio al clima de violencia que aqueja a nuestro país, con el asesinato de Heber López.
El presidente de la SIP, Jorge Canahuati, calificó el hecho de “aberrante” y dijo: “Este nuevo crimen, el quinto en las últimas semanas, nos llena de impotencia. No sabemos ya de qué forma pedir al gobierno que administre justicia y tome medidas para prevenir la violencia contra el periodismo”. Carlos Jornet, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, expresó: “Nos preocupa que, si se permite que continúe esta ola de violencia, la sociedad pagará las consecuencias de tener un periodismo que, como mecanismo de autoprotección, optará por autocensurarse”. También en Oaxaca, el 26 de enero, el director de Pluma Digital Noticias, José Ignacio Santiago Martínez, fue víctima de un atentado del que salió ileso. Contaba con dos escoltas asignados por el mecanismo de protección. Había sido secuestrado por un grupo armado en 2017.




































