Por Eduardo Aragón Mijangos
Terribles para la empresa de la esperanza fueron los resultados de la Consulta Popular. Mi primer pensamiento fue culpar a los reaccionarios, pero la verdad es que los resultados evidencian daños más profundos.
Sin participación ciudadana no hay democracia, ni siquiera la representativa que no sirve, menos directa. En la sociedad sigue arraigada esa mentalidad inducida por el priismo de no hacer porque hacer no sirve. El tipo de sociedad que toda élite desea, una sociedad derrotada per se, conformista, apática y manipulada.
Es una burla —decían— AMLO nos quiere dar atole con el dedo. Muchos compraron ese discurso carente de lógica. Cómo va a ser una burla si la Consulta tenía toda la formalidad constitucional requerida para ser vinculante; lo único que faltó fue juntar el 40%, los únicos que fallamos fuimos los ciudadanos.
¿Qué AMLO no iba hacer algo? Quizás, pero no lo sabíamos y ahora nunca lo sabremos, porque no hicimos lo que nos tocaba, hacer la Consulta vinculante y ponerlo contra la pared. Pero no, cayeron en ese discurso absurdo e irracional, un discurso de odio, de despecho, pasional.
Por otro lado, el 7% de participación refleja que ni siquiera los que apoyamos en las urnas a la 4T fuimos a votar, triunfó el viejo mal del abstencionismo, de la apatía.
El de los apáticos es el grupo que más me preocupa y duele, porque el de los odiadores y manipulados de alguna manera ya está presupuestado, sabemos que vamos a cargar con este sector durante todo el proceso de construcción de un país democrático.
Para transformar a un país democráticamente sólo hay 2 caminos: el institucional y la revolución, el institucional ofrece mínimas oportunidades claras de construcción como las elecciones o las consultas populares. Pero ofrece, además, herramientas oscuras y amañadas como la judicialización de decisiones gubernamentales, la aparente protección de derechos humanos e ineficaces órganos autónomos. Todas ellas requieren del impulso ciudadano y ni así funcionan.
Si el 93% de la población no es capaz, siquiera de ir a votar, mucho menos podemos esperar que utilicen alguna herramienta democrática que requiera más dificultad de uso.
¿Cómo vamos a cambiar algo si no movemos un dedo? ¿Por medio de los legisladores que ni siquiera escogemos porque no somos capaces de ir a votar?
¿Quiénes ganan y quiénes pierden?
Pierde el INE, porque su responsabilidad no sólo está en la organización, también está en la participación y un 7% es un fracaso por donde se vea.
Pierde la democracia y el pueblo. A pesar de las declaraciones triunfalistas de los defensores de la 4T, la Consulta fue un fracaso, pero no para AMLO, sino para la sociedad.
Ganan los expresidentes que permanecerán impunes; y no me refiero sólo a la cuestión legal, sino a la revisión histórica de los hechos que se les atribuyen para construir una memoria nacional, que era lo más importante. Ganan los partidos que cobijan a esos infames, por las mismas razones.
Otro gran ganador es AMLO: No es un secreto que no quiere juzgar a los expresidentes, lo dijo en campaña, lo dijo cuando tomó protesta, lo ha dicho siempre. Fue la presión social, el inicio de juicios en EU y otros factores, los que lo orillaron a ceder y permitir la Consulta.
Es cierto, la Consulta era una trampa, siempre lo fue, pero no era un engaño en sí misma, porque tenía todos los requisitos legales para ser válida; fue una trampa porque AMLO sabía perfectamente que no iba a ser vinculante, contaba con nuestra ya característica apatía y, paradójicamente, con la ayuda de la reacción que fue fundamental.
AMLO gana porque como Poncio Pilatos se lavó las manos, le preguntó al pueblo y éste, tácitamente, dijo NO. Dejamos que crucificaran al Cristo de la Justicia en la cruz de la impunidad… otra vez.
Esto lo pone en una inmejorable posición, ya que, si no hace algo por la Justicia y la Verdad, nadie le podrá reclamar, unos porque no quieren, porque no les conviene, y otros porque no tienen calidad moral para hacerlo. Y si llegará a hacer algo será como un extra, como una redención, AMLO el salvador que vino a impartir Justicia a pesar del pueblo que la crucificó.
De haberse votado la Consulta no hubiese tenido ese margen de maniobra, y si como los reaccionarios auguraban, la Consulta era un engaño per se y de por si no iban a hacer nada, con más razón había que ir a votar para evidenciarlo, porque la 4T hubiera tenido que pagar el altísimo costo de la impunidad. Hacer nada teniendo como antecedente una demanda popular masiva de Justicia, los convertía en cómplices.
Así que no sólo exoneramos a los expresidentes y todas sus atrocidades, también exoneramos a AMLO de la aplicación de la Ley.
Es urgente y necesario que fuera de cualquier pasión, filia o fobia, seamos autocríticos respecto de lo que pasó, nada de tomar la razón por la fuerza; en lo privado, pregúntese honestamente ¿quién ganó y quién perdió? Porque sólo así, algún día, vamos a dejar de estar mandando a la Justicia a la cruz.




































