Ha acumulado ya 40 años largos años de servicio en el Hospital Regional “Presidente Juárez” del ISSSTE, toda una vida al servicio de los demás, Hortensia Silva Vásquez no solo enfrentó temores y miedos desde que inició la pandemia por Covid-19, también encaró la decisión de jubilarse o continuar en lo que ella considera su vocación: una difícil disyuntiva.
Jefa de sección en el área de consulta externa, la mujer de 62 años de edad formó parte del grupo de trabajadores que dejaron de asistir al nosocomio desde el 16 de marzo de 2020, cuando las autoridades pidieron el resguardo al personal perteneciente a los grupos vulnerables ante esta pandemia que aún no termina ni se ve su fin en el horizonte.

“Cuando me enviaron a resguardo pensé que no sería por mucho tiempo, no más de dos o tres meses. Después nos dijeron que dependía de cómo estuviera el Semáforo de Riesgo Epidemiológico, pero como no cambiaba de color rojo, nos mantuvieron así”, señala la mujer en el área de Gobierno de este nosocomio, ubicado al norte de la ciudad y que atiende a trabajadores del servicio público y sus familiares.
Mientras se mantenía en casa, la mujer reconoce que el temor se presentó una y otra vez cuando se enteraba del deceso de algún compañero de trabajo como consecuencia de la nueva enfermedad.
“Mi miedo era que ellos eran más jóvenes que yo y mis hijos aconsejaban que no regresara porque ya tenía la edad para jubilarme. Mi duda fue entonces: me jubilo o regreso, pero decidí continuar porque me gusta lo que hago; creo tener aún la fuerza para mantenerme y no me veo en casa sin hacer nada”, destaca.

Con su uniforme de trabajo, el cual volvió a utilizar un año después, luego de dejarlo colgado de manera momentánea exactamente un 16 de marzo pero de 2021, Hortensia recuerda no solo el miedo que sintió cuando se registraron los primeros casos de Covid-19 en el estado, sino aquellos temores que experimentó cuando la enviaron a resguardo; luego le informaron que debía vacunarse y, poco tiempo después, regresar a trabajar.
“Llegó el día donde nos avisaron que nos iban a vacunar; experimenté miedo y temor a la vacuna, por la edad o por las enfermedades que uno tiene, por lo alérgica que soy también a los mariscos”, relata Silva Vásquez, quien padece diabetes desde hace cuatro años e hipertensión desde que inició el confinamiento.
En las instalaciones administrativas de este Hospital “Presidente Juárez” del ISSSTE, donde más del 98% de los trabajadores que se mantuvo en resguardo reanudó labores el 16 de marzo, Hortensia relata que el miedo se hizo presente de nuevo ese día, pese a que sus funciones son administrativas de manera regular.
“No atiendo de manera directa a los pacientes, aunque cuando hay carga de trabajo, mis actividades se vuelven operativas” expuso la mujer con especialidad en pediatría, egresada de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO).
Al reanudar labores, Hortensia también debió adaptarse a los nuevos cambios y forma de laborar ante una pandemia que no solo exige el uso de cubrebocas permanente y la sana distancia, sino un manejo estricto de artículos de trabajo.
“Aprendí rápido a adaptarme, conforme pasan los días se va uno acostumbrando y ahora ya no tengo algún temor, solo tomo mis medidas preventivas. Al principio fue un desequilibrio, pero de esto aprendimos mucho”, dice.
LA IMPORTANCIA DE LAS MEDIDAS SANITARIAS
Mientras Hortensia destaca la importancia del uso de cubrebocas y las medidas de higiene que se deben mantener para evitar que la pandemia continúe, en las inmediaciones del nosocomio decenas formaban largas filas sin sana distancia, a la espera de solicitar citas o recibir medicamentos.
“Muchas personas se ven en las calles sin cubrebocas; la gente está confiada y creen que con la vacuna ya estamos exentos de esto; andan como si nada y muchos negocios ya abiertos”, agrega la mujer que conoció a vecinos con el padecimiento y, al menos tres, fallecieron.
“Se siente horrible saber de los compañeros o conocidos que se fueron. Hay un miedo constante y no debemos bajar la guardia, la pandemia aún continúa, no hay que relajarnos; todavía estamos en el tiempo en que puede incrementar los casos”.
A diferencia del Hospital General “Dr. Aurelio Valdivieso”, el Hospital “Presidente Juárez” del ISSSTE reanudó labores en la mayoría de los servicios desde marzo, días después de que el personal recibiera la segunda dosis de la vacuna anticovid.







































