Amparados en una impunidad que les vino desde la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”, de Ayotzinapa, Guerrero, durante las últimas semanas, la ciudadanía oaxaqueña ha padecido los excesos y atropellos de grupos minoritarios de pseudo miembros de la Coordinadora Estatal de Estudiantes Normalistas del Estado de Oaxaca (CENEO). Es importante notar que cada inicio de los períodos vacacionales oficiales, encapuchados y violentos, toman casetas de cobro y exigen a los automovilistas cuotas exageradas. Antes de ello, en su bastión principal, el Centro Regional de Educación Normal de Oaxaca (CRENO), inician muy temprano con el secuestro de autobuses urbanos, los cuales toman una vez que los pasajeros son bajados a veces de manera violenta. Con ello inicia el suplicio ciudadano.
Durante los días previos y posteriores a la Semana Santa, los bloqueos a calles y avenidas fueron un infierno para la ciudadanía inerme, ésa que forma parte del pueblo bueno y sabio. Porque los jóvenes aprendices de revolucionarios de banqueta, no pueden decir que atentan en contra de los ricos y burgueses, sino que, en ese afán, arrasan en contra de personas humildes que acuden a su trabajo, de cuyo resultado llevarán el gasto a casa. La semana pasada volvieron a las andadas. La pregunta es: ¿quién los manipula o maneja? Las demandas que esgrimieron fueron dos: que haya plazas docentes para los egresados de las escuelas normales, situación que, desde hace meses, el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), dio una respuesta, al afirmar que se han contratado a los egresados de algunas generaciones y la no desaparición de las normales.
El pasado viernes 9 de abril y luego de bloquear vialidades, secuestrar autobuses y prenderles fuego a llantas, para hacer de su chantaje un patético radicalismo torpe y fuera de lugar, esgrimieron que protestaban porque el gobierno federal quiere desaparecer el sistema de normales, situación de la que –insistimos- es sólo un ardid para justificar sus atropellos. Es importante subrayar que la ciudadanía está harta de este tipo de acciones. Los pseudo normalistas se han convertido en una especie de cáncer social. Sus excesos –como decimos al principio- se han convertido en una seria amenaza a la paz social y a la tranquilidad ciudadana, que sólo se explica en estos momentos, como un intento de enrarecer el proceso electoral.
Designaciones pendientes
La semana anterior se hizo pública la información respecto a que dos funcionarios del gobierno estatal, Vicente Mendoza Téllezgirón y Pedro Matar Orraca, Secretario de Finanzas y Coordinador de Asuntos Internacionales y representante ante el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT), respectivamente, figuran en la lista de candidatos a la diputación federal, por la vía plurinominal, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Ello en la Segunda Circunscripción con sede en Monterrey, Nuevo León. En efecto, no se trata de candidatos de mayoría relativa, lo cual los obligaría a haber presentado su renuncia desde hace al menos dos meses. Sin embargo, consideramos que, en cumplimiento a la ley electoral vigente, ambos servidores públicos deben retirarse de sus cargos.
El jueves 8 de abril, el gobernador Alejandro Murat, de conformidad con las atribuciones que le confiere el Artículo 79 de la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Oaxaca, designó a Heliodoro Carlos Díaz Escárraga como nuevo titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca; a Nallely Hernández García como Secretaria de Pueblos Indígenas y Afromexicanos (Sepia); a Rosa Nidia Villalobos González, como directora del Registro Civil y a Edna Fernanda Pérez Zárate, como titular del Instituto de la Juventud del Estado de Oaxaca (Injeo). Sin embargo, aún están pendientes las designaciones de los titulares de la Secretaría de Bienestar (Sebien); de Medio Ambiente, Energías y Desarrollo Sustentable y de Movilidad, así como la dirección general del Instituto de Capacitación para el Trabajo (Icapet), que todavía tienen “encargados del despacho”.
Asumimos que dichos funcionarios sólo mantienen el funcionamiento de las mismas, sin mayor compromiso que seguir el orden institucional. De darse las renuncias que comentamos al principio, serían prácticamente cinco secretarías las que estarían acéfalas y al menos dos entidades. Las preguntas que conllevan son: ¿se mantendrán así hasta el fin de la jornada electoral del 6 de junio, en reserva de los resultados de quienes las dejaron en busca de un cargo de elección popular? ¿Ello no va en detrimento de los resultados que se espera rinda el ejecutivo estatal ante el pueblo oaxaqueño? Sin duda, el gobernante tiene sus tiempos y circunstancias para tomar las decisiones que sólo le competen a él. Lo preocupante es que dichas indefiniciones contribuyan a que los resultados no sean los esperados.
































