De los “malosos” de Zedillo, a los “malandros” de López Obrador, solo faltan los “malamenes” de las redes.
-El Mapache Guasón.
De Sonora a Yucatán los gobernadores acudieron al llamado del señor presidente, para firmar un acuerdo de no intervención en las campañas políticas que ya están a la vista.
Según los medios, esa “inútil” reunión solo duró 30 minutos y salvo la gobernadora Pavlovich de Sonora, ningún otro mandatario estatal tuvo la oportunidad de hablar y ni siquiera de acercarse a López Obrador.
Los funcionarios presentes en esa reunión, todos, previamente habían jurado respetar la Constitución y las leyes que de ella emanen, luego la inutilidad de ese acuerdo, que más bien parece un acto para consolidar la súper autoridad y poder del presidente López Obrador.
En términos económicos, el costo del viajecito de los gobernadores, debe haber costado millones de pesos, pasajes en avión para los gobernadores y sus respectivos séquitos, transporte terrestre de varios de ellos, hotel, alimentos y cualquier otro gasto que usted se pueda imaginar, y solo para reiterar el juramento hecho al tomar posesión de sus cargos, lo cual significa en mi opinión, la mayor pérdida de tiempo y gastos, insisto, absolutamente innecesarios.
Si adicionamos el hecho que no fue invitado nadie del Instituto Nacional Electoral (INE), autoridad competente para sancionar los hechos electorales, pienso, es un decir, que la reunión de marras fue intervencionista en materia electoral, ya que la competencia exclusiva pertenece legalmente hablando al INE.
En ese contexto, cuando usted amigo lector, querida lectora, lea estas líneas, estaremos ya en período de campaña y debemos estar atentos para ver si los funcionarios asistentes cumplen con la obligación de no intervenir en las elecciones, es más, ni siquiera tienen el derecho de hablar públicamente de logros de sus administraciones.
Veremos y diremos.
Yo también soy Pueblo.
Por allí nos encontraremos.

































