La 8M es el doble de la 4T. Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho y ocho dieciséis…
-El mapache guasón
Con la tendencia en los medios de reducir los nombres de las dependencias oficiales con siglas o iniciales, ya se está llamando al Día Internacional de la Mujer, simplemente como 8M.
Es decir 8 de marzo.
Los pronósticos sobre la violencia de la manifestación se cumplieron a cabalidad.
Por el lado de las manifestantes y algunos hombres muy activos en la destrucción, se vieron claramente en los noticiarios martillos, mazos, bombas molotov, patadas, empujones y jalones a las vallas y toda suerte de actitudes violentas contra “las fuerzas femeninas del orden”, al grado que se reportan cosa de 62 mujeres policías lesionadas y 19 manifestantes, afortunadamente sin que nadie perdiera la vida.
Por el lado del gobierno se demostró con los videos de las televisoras y declaraciones de sus reporteras que se usaron gases extinguidores del fuego, chorros de agua y gases lacrimógenos, además de una novedad; “militares” en la azotea de Palacio Nacional, armado uno de ellos, con una especie de cañón para derribar drones, según declaración del señor presidente López Obrador, por el temor de que con esos aparatos voladores se tratara de lanzar una bomba al interior de Palacio.
En ese contexto, el propio AMLO ha expresado que no se debe castigar jurídicamente a los manifestantes y que basta la condena pública.
Se puede estar de acuerdo o no, pero el caso es que se violó la ley flagrantemente, porque protesta pacífica, lo que se llama pacífica por la igualdad de género y reclamo de justicia para las víctimas de feminicidio y castigo a los culpables, no lo fue.
Destacó el hecho temprano al inició de la jornada y aún el día anterior, de adornar con flores, veladores y el nombre de las víctimas desaparecidas en el muro de acero, como un acto interesante, tanto por lo estético como por la intención, que desgraciadamente fue borrado por las actitudes de muchas gentes después de las tres de la tarde.
De todo ese día quedan tres incógnitas a saber:
¿Quién lanzó los gases lacrimógenos?
¿Fue una manifestación contra el señor presidente?
¿Cuáles son los nombres de los instigadores intelectuales si es que los hay?
El tiempo y la historia lo dirá.
Yo también soy pueblo.
Por allí nos encontraremos.

































