A un año del asesinato de Nancy G.R. en la colonia Volcanes, familiares piden justicia y la presentación del o los responsables, así como el esclarecimiento del caso a la brevedad posible.
El 2 de marzo del 2020, Nancy arribaba su negocio denominado Alquileres Edgar, que se localiza en el número 609 de la calle Tacaná esquina con Pico de Orizaba.
Fue alrededor de las 8:10 horas cuando sujetos desconocidos la atacaron a balazos, la mujer cayó malherida junto a su camioneta Jeep, tipo Patriot de color arena, en tanto el presunto responsable se dio a la fuga.
Las corporaciones policíacas arribaron al lugar, solicitaron el apoyo de paramédicos del Heroico Cuerpo de bomberos (HCBO), quienes una vez que notificaron el fallecimiento de la fémina a los policías, éstos acordonaron la zona.
Más tarde, elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones y peritos tomaron conocimiento de los hechos.
Por el caso, la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) abrió la carpeta de investigación correspondiente y las indagatorias quedaron en manos del personal de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI).
A un año de lo ocurrido, la madre de Nancy y su padre, postrado en silla de ruedas, piden justicia y aún confían en las autoridades.

Ayer, familiares de la víctima difundieron mensajes como, “ella es Nancy G. hace un año, un maldito le arrebató la vida y a la fecha anda libre, pido a Dios justicia divina para que paguen por lo que te hicieron, justicia para Nancita como te llamábamos los que te queríamos” (Sic.).
El mensaje tuvo respuesta inmediata: “Me uno a tu petición de justicia ya que la mayoría de los feminicidios siguen sin aclararse y los homicidas en libertad, mientras haya impunidad, no habrá paz para las familias, siento mucho su perdida” (Sic.).
Cabe señalar que Nancy, según las primeras investigaciones, fue asesinada por un solitario sujeto, quien disparó al menos en dos ocasiones.
Nancy G.R. en los primeros años de gobierno de José Murat Casab se desempeñó como jefa de prensa en el área de Comunicación Social de la Dirección de Seguridad Pública, cuando se situaba en la calle de Aldama, cargo al que renunció para hacerse cargo del negocio de su padre, frente al cual fue asesinada.







































