Toda la semana las protestas y los cuestionamientos en relación a la precandidatura otorgada a Félix Salgado Macedonio se intensificaron y llegaron a la mañanera, donde el titular del ejecutivo federal se pronunció con la expresión “ya chole”, palabras que al día siguientes de haber sido pronunciadas para desestimar los reclamos del movimiento feminista trataron de ser rescatadas por él mismo para amortiguar la reacción en redes sociales de mujeres y hombres que se indignaron con la respuesta.
Es un tema ríspido para el presidente y su partido, ya que en lugar de establecer un límite entre la investidura que exige el cargo público y el proceso electoral -desdibujado por la muy cuestionada determinación del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (https://bit.ly/2OWyuXr)- decidió entrar al tema señalando que son acusaciones propias del proceso electoral, y ahí justo el problema.
Como este nuevo tsunami feminista ha hecho más evidente, las mujeres tenemos una larga historia de no ser escuchadas y ser desestimadas cuando se trata de denunciar los diversos casos de violencia que se ejercen en nuestra contra, especialmente en los casos que dicha violencia se ejerce en razón del género. (https://bit.ly/2NHpLrq, párrafos 130-135; 189; 202; https://bit.ly/3dxV03g).
A esto hay que aunar la revictimización que se sufre cuando las mujeres denuncian y la bajísima tasa de casos que llegan a una resolución -causas, también, de la ausencia de denuncias de los miles de casos que forman la cifra negra-. De acuerdo a la investigación de Animal Político, de 2014 a 2018 se registraron 145 mil agresiones sexuales en contra principalmente de mujeres, solo 5 de cada 100 resultaron en una sentencia, sin que esto signifique que se trate de una sentencia condenatoria. El resto, permanece en el archivo de trámite de las Fiscalías (https://bit.ly/37vgry4).
Ahora, contra el precandidato a la gubernatura de Guerrero hay no solo una, sino cinco personas, mujeres, que acusan a este personaje de haberlas agredido sexualmente, lo que hace aún más sobresalientes las denuncias, ya que si de por sí denunciar hechos de esta índole es un proceso difícil, revictimizante y altamente improbable de culminar en una acción determinante por parte de las y los agentes del Estado, es mucho más desafiante y peligroso realizar esta tarea cuando el agresor es parte de la clase política mexicana.
Una de las denunciantes, quien interpuso denuncia ante el partido en el que Salgado Macedonio milita, fue fundadora en 2014 de las primeras redes partidistas en su pueblo, no obstante, el trato que se le ha dado durante el supuesto proceso de desahogo de la denuncia ante la Comisión de Honestidad y Justicia del partido ha sido completamente desigual (https://bit.ly/3aEQnm6), y se estima que sin importar las denuncias y los procesos, la candidatura de Félix Salgado se mantenga inerme (https://bit.ly/2NLb6ve).
La indignación solo se agrava cuando en vez de conceder credibilidad a las víctimas, en lugar de asumir que un candidato con esta mancha no puede representar una lucha legítima del pueblo, existe cerrazón y necedad. Habiendo al menos una docena de aspirantes que no cuentan con este antecedente y quienes respaldados por la popularidad del presidente, sumado al desgaste de la oposición con una nula oferta política atractiva, conseguirían una victoria en las urnas en el mes de junio, se opta por respaldar a un candidato con serias acusaciones en su contra. Simulación y ceguera.
Es cierto, habrá partidos y personajes oportunistas que querrán aprovechar este reclamo para fines electorales, pero no se debe confundir con la indignación fundada de las mujeres y la sociedad que exige -exigimos- un cambio de fondo en las dinámicas patriarcales que persisten a lo largo y ancho del país.
Con el 8 de marzo a la vuelta de la esquina, seguramente las demandas por justicia y congruencia en el caso Salgado Macedonio continuarán y con razón. El caso Salgado Macedonio quizá termine con el carpetazo para las instituciones y el partido, pero es una lucha que sigue y se refrenda desde las causas feministas y sociales.
@GalateaSwanson



































