La pérdida de suelo disminuye la capacidad de producir alimentos por lo que esta situación debe ser tomada como una amenaza a la seguridad alimentaria, acceso a alimentos suficientes y nutritivos.
Al ser la desertificación de los suelos una amenaza para la producción agrícola, la diversificación de cultivos, el uso eficiente del agua y la captación del agua de lluvia se convierten en los elementos claves para enfrentar el deterioro ambiental.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), llamó a adaptar la agricultura mexicana y latinoamericana a la nueva realidad climática para sortear fenómenos como la desertificación y la sequía.





































