Los descuidos y la operación de al menos cinco mil tomas irregulares de energía eléctrica en la Central de Abasto han sido algunos de los causantes de incendios en la zona, consideró César Alberto Narváez Jarquín, Jefe de la Unidad de Respuesta Inmediata de la Coordinación Estatal de Protección Civil de Oaxaca (CEPCO).
Y es que la madrugada del pasado domingo otro incendio afectó a dos locales de la zona seca del punto de venta más importante de la ciudad de Oaxaca y en los Valles Centrales.
Sin embargo, el temor todavía prevalece en la zona por la gran conflagración registrada la noche del 27 de mayo y que consumió más de 170 locales comerciales y la mercancía en un momento de bajas ventas por la pandemia de Covid-19.
No obstante, el riesgo sigue latente en la Central de Abasto dado que prevalecen desde tomas clandestinas de electricidad, hasta descuidos por parte de trabajadores y propietarios.
Un ejemplo – dice – el funcionario estatal es que los comerciantes siguen dejando sus veladoras encendidas por la tarde y la noche, no las apagan cuando cierras sus locales y eso genera los percances.
Incluso los propios comerciantes han admitido que la venta desmedida de espacios, tiene al Mercado de Abasto saturado de puestos y estructuras en zonas en donde no deben haber locales, lo cual impide o dificulta caminar entre los pasillos.
Además que esta situación impidió la noche del gran incendio, el acceso rápido y eficaz del personal de emergencias tanto bomberos como pipas con agua, para sofocar el siniestro que dañó a más de 170 locatarios.
Los afectados lamentaron las pérdidas que en la mayoría de los locales fue total, aunado a que la tragedia evidenció las malas condiciones en las que laboran, haciendo evidente la rehabilitación y reordenamiento inmediato del Mercado de Abasto.
Pero a tres meses de los hechos ocurridos en el mercado más importante del estado, el reordenamiento aún es lejano dado que no se ha puesto en marcha ningún plan y tampoco la cancelación de los llamados “diablitos”.
Narváez Jarquín estimó que cerca de 5 mil tomas clandestinas de energía operan en la zona comercial y de lo cual debe atender en conjunto la autoridad municipal y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
“Muchas veces por no querer pagar la luz, incurren en cuestiones al margen de la legalidad y eso no solamente los pone en riesgo a ellos, sino a toda una comunidad de vendedores y compradores”, añadió.
La Central de Abasto es una zona de alta afluencia comercial, dado que en un día normal acuden a dicho espacio de venta entre 30 mil a 35 mil personas, tanto de comerciantes como clientes.
“La solicitud a los comerciantes es a que liberen el pasillo de emergencia y que casi siempre o más bien todo el tiempo como desde hace tiempo, está bloqueado e impide la llegada de tren de auxilio o de bomberos”, lanza.











































