Sin la supervisión de un familiar adulto durante las horas de clases televisadas, los menores no aprenderán nada, advirtió Diego Céspedes Creixell, CEO de Grupo FILA Dixon y presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Artículos Escolares y de Oficina (ANFAEO).
Este año, el regreso a clases será atípico y los padres deberán tomar una serie de medidas para que el aprendizaje de sus hijos no resulte más afectado de lo que ya está, indicó el dirigente.
Las clases durarán 11 horas diarias, de las 8:00 a las 19:00 horas y serán atendidas por alrededor de 33 millones de alumnos, que normalmente asisten a 200 mil escuelas públicas y 35 mil privadas.
El ciclo escolar 2020-2021 iniciará el 24 de agosto mediante el programa Aprende en Casa II, con clases televisadas que llegarán a 94 por ciento de los hogares a través de canales de las compañías privadas y de la red de televisoras educativas del país, constará de 190 días, y un periodo vacacional del 21 de diciembre al 11 de enero, indicó el Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, en la presentación del Calendario Escolar el pasado 5 de agosto.
En entrevista con Aristegui en vivo, Céspedes Creixell señaló que el buen funcionamiento del programa escolar a distancia dependerá de una serie de condiciones, como son que el contenido del curso y el profesor sean buenos, prive la disciplina en la casa, o los niños se distraerán y no aprenderán nada, y que dispongan de un espacio adecuado con una mesa de trabajo frente al televisor.
Indicó que revisar las tareas de los hijos al final de la jornada y disponer de los útiles escolares como cada año serán también necesarios para un buen aprendizaje.
Advirtió que las empresas vinculadas con los útiles escolares enfrentarán serías dificultades si la demanda de estos artículos no se reactiva en este periodo de regreso a clases, cuando realizan más de 70% de sus ventas del año.
Será un problema espantoso para los fabricantes y el comercio si no se dinamiza el mercado, señaló.
En ANFAEO, están agremiados 50 fabricantes nacionales de artículos escolares, que distribuyen a través de cerca de 500 mayoristas, tiendas especializadas y autoservicios, y de unas 120 mil pequeñas papelerías o de barrio, éstas últimas declaradas esenciales el pasado 3 de agosto.
Da una idea del tamaño del mercado el dato de que cada estudiante de los 33 millones que hay en educación básica en el país consume en promedio 10 lápices durante el ciclo escolar, y algo similar ocurre con bolígrafos y cuadernos, lo que al año suma 330 millones de lápices anuales.
Las ventas del sector suman 25 mil millones de pesos, pero este año aún están en espera de que la SEP dé a conocer la lista de útiles escolares para este sui generis regreso a clases.
Céspedes Creixell sugirió a los padres de familia que, de no haber lista oficial este año, recurran a la misma lista de útiles del año pasado, porque no pueden sólo sentar al niño frente a la pantalla sin los materiales necesarios para tomar las clases en serio.
Si pasan dos o tres meses alternando con sus hermanos las horas de clase y no tienen un lugar acondicionado donde tomen sus notas, no van a captar ni a aprender nada, dijo el CEO de Grupo FILA Dixon.
“Mas importante que siempre es que los niños tengan sus materiales y un espacio en la casa y un apoyo familiar, que se tomen en serio el regreso a clases o van a perder el año, de por sí, los niños han tenido un año difícil desde marzo, porque lo primero en cerrar fueron las escuelas, y ahora las últimas en abrir serán las escuelas”.









































