Desde que aprendió a caminar sus pasos de inmediato se apresuraron y con ello empezó su incursión en el atletismo, deporte en el que Galya Ameyali Cabrera Durán empieza a sobresalir con primeros y segundos lugares, en cada carrera donde se presenta.
Con apenas 11 años de edad, la alumna del club de atletismo Painanis, que dirige el exatleta Josafat González Martínez, se perfila como una promesa en las pruebas de 200 y 400 metros planos, pero el proceso todavía es largo y deberá pasar por varios tropiezos.
La meta de Cabrera Durán es llegar, primero, a unos Juegos Escolares y enseguida, a la Olimpiada Nacional, por ello se prepara arduamente con las campeonas nacionales Mónica y Paulina Ortiz Hernández, quienes la arroparon desde que llegó al club.
Por su edad, ‘Galy’, como le dicen de cariño, corre también en 150 y 300 metros, pero su prueba fuerte son los 400 metros planos, ya que dice admirar a Ana Gabriela Guevara, quien es su ejemplo a seguir.
Desde los 9 años de edad llegó al Club Painanis, por recomendación de una madre de familia de su escuela, quien entrena también con González Martínez, entrenador que de inmediato vio en ‘Galy’ sus habilidades para correrá y la puso prácticamente en el primer equipo.
Nancy Durán Ramírez, mamá de Galya, detalla que su hija de inmediato entrenó con Mónica y Paulina y a un año y medio de ingresar al club, empieza a dar resultados, pues su mejor tiempo en 400 metros es de un minuto seis segundos.
Durán Ramírez señala que otros entrenadores buscaron a la pequeña Galya, pero a ella le dio más confianza entrenar con González Martínez, por contar con experiencia como corredor, estudioso de la materia y que ha dado al estado buenos resultados.
La mamá de la corredora apunta que no son muchas las carreras en las que ha participado su hija, pues su entrenador le escoge a cuáles asistir: “En las carreras callejeras o moleras, como se les llama en el atletismo, corre muy poco, pero en las que va queda entre los primeros lugares”.
Su día a día
Pero para Galya no todo es correr y mejorar las marcas, pues debe combinar su entrenamiento con la escuela, y el fin de semana hacer cosas propias de su edad y convivir con la familia.
Con una hora y media diaria de entrenamiento, Cabrera Durán entrena en Ciudad Universitaria (CU), de 17:00 a 18:30 horas, para luego hacer tarea de la escuela y prepararse para dormir, tras ver un rato la televisión.
La corredora afirma que cuando tiene vacaciones entrena por las mañanas, para luego llegar a casa, comer, dormir un poco, arreglar su cuarto y disfrutar del tiempo que le queda.
La escuela
La señora Durán Ramírez, como todo padre de familia, es la principal impulsora de Galya, por lo que desde el inicio platicó con ella si quería ser una corredora de alto rendimiento, recibiendo una respuesta afirmativa.
Galya acaba de pasar a sexto de primaria en la Niños Héroes, donde puede presumir un promedio de 9.3, algo bajo, de acuerdo con su mamá, en comparación con otras calificaciones, pero que, aun así, sigue siendo bueno.

Disfruta de correr
Con una sonrisa pícara y nada cohibida ante los micrófonos, Galya habló de cómo se siente en cada carrera en las que participa y por qué eligió este deporte, sobre todo porque su hermano, de 14 años, practica la natación de forma recreativa.
“Siento emoción y felicidad porque voy a correr otra vez y entusiasmo porque hago lo que me gusta y cuando llego a la meta, no me importa qué lugar ocupé, ya sé que disfruté mi carrera”, señala.
Cabrera Durán dice que por ahora corre distancias de velocidad, pero también le gusta el medio fondo y el fondo, mismas que podría correr cuando ya no dé para más en las que compite por ahora.
Sus ejemplos a seguir
Cuestionada sobre por qué el atletismo señala: “Me empezó a gustar porque veía a la corredora mexicana Ana Gabriela Guevara, pero a mí me encanta el atletismo porque es un deporte muy bonito”.
Sabedora que la velocista mexicana se esforzó mucho para conseguir la medalla de plata en Juegos Olímpicos, la pequeña corredora quisiera ser grande en los 400 metros como su ídolo, Ana Guevara.
Pero alguien a quien también admira la joven velocista es a su entrenador, pues conoce la historia de éste y todo lo que logró como corredor de los mil 500 y tres mil metros.
“Josafat es muy buen entrenador y me entrena muy bien y gracias a él he logrado los resultados que tengo”, afirma la atleta al preguntarle sobre los logros de su coach.
Aunque los resultados se empiezan a dar, la mamá de Galya está convencida que para asegurar un buen resultado primero tienen que trabajar a la corredora desde pequeña, pues afirma que así empezaron las campeonas nacionales.
Mucho por recorrer
En la prueba de los 300 metros planos, donde Paulina Ortiz logró la medalla de oro este año, hizo un tiempo de 40 segundos, 39 centésimas, mientras que su hermana Patricia, se quedó con la plata en los 200 metros, con 25”10.
Haciendo la comparación con ellas, Galya deberá bajar poco más de 10 segundos para estar entre las marcas nacionales, pero eso será en un proceso, ya que las dos seleccionadas nacionales empezaron como ella y las marcas las lograron ya con una edad mayor.







































