De acuerdo con cifras de El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), 1 de cada 8 niños menores de 5 años sufre desnutrición crónica en México. Ello conlleva a posteriores consecuencias en la etapa adulta, pues la nutrición es la base del crecimiento óptimo y desarrollo de niños y adolescentes.
Según Unicef, la desnutrición crónica se presenta principalmente en los estados del sur de México. Esta problemática sanitaria predomina más en comunidades rurales que en las zonas urbanas. Asimismo, la entidad afirma que los hogares indígenas son los más afectados.
Respecto al sobrepeso, 1 de cada 20 niños menores de 5 años y 1 de cada 3 entre los 6 y 19 años padece sobrepeso u obesidad. Estas cifras ubican a México como uno de los países con mayor número de casos de obesidad infantil a nivel mundial. Este problema se presenta con mayor recurrencia en los estados del norte y en comunidades urbanas.
Para paliar esta situación, algunas organizaciones trabajan en conjunto con instituciones de salud públicas. El objetivo es atender la desnutrición en todas sus formas, y es el hogar el lugar primordial desde donde se empieza a inculcar hábitos alimenticios. Algunas de las acciones que emprenden hacen referencia al fortalecimiento de las capacidades de los sistemas de salud, los cuales deben diagnosticar y controlar cualquier forma de desnutrición.
LOS EFECTOS DE LA DESNUTRICIÓN CRÓNICA Y CÓMO SE TRATA
La desnutrición afecta de forma negativa desde temprana edad, pues ocasiona tallas bajas y desarrollo insuficiente del sistema inmunológico. Expertos afirman que el consumo de vitaminas y hierro es fundamental para garantizar la correcta nutrición desde la infancia y prevenir enfermedades como la anemia.
En especial, el consumo de vitamina A cumple un rol fundamental en la prevención de este tipo de enfermedades. ‘’En el mundo se calcula que hay entre 100 y 140 millones de niños con deficiencia de vitamina A, 4,4 millones de ellos padecen xeroftalmia, una enfermedad que engrosa la córnea y disminuye la agudeza visual. La deficiencia de vitamina A, se padezca desnutrición o no, propicia la ceguera, una mayor propensión a las infecciones y un aumento de la mortalidad’’, afirma Katrine Rubæk de Sundt México.
Según la experto, los programas oficiales administran grandes dosis de vitamina A para tratar a niños con desnutrición aguda severa. ‘’Diariamente, niños bajo esta condición reciben alrededor de 5000 Unidades Internacionales, lo que conocemos en farmacología como UI, de vitamina A. Este total de sustancia se les da mediante el consumo de alimentos terapéuticos o preparados de micronutrientes’’, agrega.
Por otra parte, la mala alimentación desde la niñez convierte a los infantes en personas propensas a desarrollar sobrepeso y obesidad. El desarrollo de las mismas genera serias complicaciones, al ser causante de la aparición de diabetes, problemas cardíacos y deficiencias en el funcionamiento de riñones. Todo eso mella la calidad y esperanza de vida.











































