Maaza Mengiste es una ensayista y novelista que salió de Etiopía desde muy chica. Llegó a Estados Unidos cuando en su país se vivía una revolución que ponía en peligro a su familia, pero para ello tuvo que atravesar otros países como Nigeria y Kenia.
“Adaptarme a Estados Unidos fue muy difícil. Creo que la vida de los inmigrantes puede ser muy difícil. Mi inglés en ese entonces no era muy bueno y no sólo se trataba de la barrera idiomática, sino de un choque cultural y la nostalgia por mi hogar. Ahora ya me acostumbré, pero la situación inicial fue complicada”, recuerda la autora de Beneath the Lion›s Gaze (2010).
BUSCA MANTENER EL CONTACTO
Y aunque ahora radica en Estados Unidos, Mengiste (1974) ha tratado de mantener el contacto con Etiopía, al que ha ido dos veces en el último par de años, pues ahí está su familia, está su madre. Por eso, cuando ve a las mujeres y niñas de Etiopía y la realidad de ella, habla sobre las posibilidades que percibe ahora; lo dialoga con ellas, incluso con su madre, quien a su manera, un tanto tradicional, es alguien que se ha rebelado ante su realidad. Y aunque no siempre están de acuerdo en todo, abordan esos temas sobre la conquista de sus derechos.
“Veo a mis primas luchando por sus derechos y eso me hace feliz. Conversamos sobre eso, debatimos en familia y eso está bien, ese es el punto: lograr la conversación”, externa la escritora.
Frente a esas posibilidades o logros en sus derechos, Maaza reconoce que en Etiopía aún persisten prácticas machistas. Por ejemplo, el que se piense y se ejerza el supuesto derecho de los hombres para golpear a las mujeres. También, el que se piense que las mujeres no tienen voz.
RESURGIMIENTO DE UN MOVIMIENTO
“Pero hay un movimiento en contra de esto por parte de las mujeres jóvenes, que dicen basta y que ya no se puede seguir en la misma situación, y están luchando”.
En estas generaciones en Etiopía, las niñas y las mujeres jóvenes aprenden que sus historias se pueden escuchar a través de diferentes medios. Hay, por ejemplo, la difusión de estas ideas a través de la música. “Tenemos un grupo que es como las Spice Girls etíopes, que hace música y esa música llega a los diferentes pueblos. Entonces, las chicas tienen la oportunidad de escuchar canciones que hablen sobre sus derechos, sobre sus sueños. Ahora hay mujeres artistas, fotógrafas y periodistas que hacen arte y de esta manera pueden compartir sus experiencias”.
¿Se trata acaso de un feminismo a su manera? ¿Se apropian las mujeres de su país de movimientos como el feminismo o el Me too, que podrían pensarse surgidos e impulsados mayormente en países como Estados Unidos? Maaza dice que en Etiopía las mujeres han pelado guerras por muchos años y este tipo de feminismo etíope es uno que lleva cientos de años.
FEMINISTAS EN SU PROPIA FORMA
“Pienso que esas mujeres son feministas en su propia forma, en un tipo de feminismo etíope. Cuando veo eso, el feminismo en Etiopía, y veo el de occidente, observo que las mujeres deben de tener el derecho de ser ambiciosas, de rebelarse, de soñar, de ser como quieran, de luchar contra las injusticias de los hombres. No creo que sean valores únicos de occidente. Pienso que el feminismo trata sobre el valor de quién eres como mujer. No lo veo occidental. Las mujeres de mi familia han sido muy, muy, fuertes, y me han enseñado eso. Incluso antes de que yo entendiera el feminismo occidental.
Para la autora de ensayos que versan sobre la migración y luchas por derechos humanos desde un enfoque que considera las realidades de Etiopía, luchas y movimientos como estos no tiene que ver sólo con lo que se piensa como occidental, pues afecta a mujeres de distintas latitudes.“Desde la perspectiva etíope, no sólo pensamos en valores occidentales, sino en los valores patriarcales que están en el país, en la educación varonil que nos dieron, la que nos indicaba cómo debe de comportarse una mujer”.
Recientemente, un hombre etíope, en una red social, cuestionó el lenguaje de Maaza. “Él dijo que una mujer joven como yo —yo no soy joven— no debería de usar el lenguaje que estaba empleando. Entonces le dije: ¿entonces tú sí puedes usarlo?, y me dijo que sí porque es un hombre. Yo pienso que esos valores son completamente erróneos y deben cambiar. Yo pienso que las niñas y mujeres deben tener la posibilidad de decidir por sí mismas sobre cómo hablar o cómo comportarse, de rebelarse. Cuando un hombre o un niño se rebelan, no es castigado por eso”.
LA HISTORIA OLVIDA A LAS MUJERES
Como esta reflexión, Maaza plantea otra, la del olvido de las mujeres en la historia. Por ejemplo, las que han influido en ella, que no tienen nombre, pero que participaron en revoluciones y guerras, y a las que ver en las fotografías de su computadora o de su pared. “No sé sus nombres porque la historia no les dio el valor; eran campesinas y me inspiran, tanto de Etiopía y de alrededor del mundo”, subraya la escritora que a partir de ello ha retomado el papel de las mujeres en las guerras, y que las nombra en su último libro: Theshadow King.
La novela, publicada en este año, se sitúa en 1939, año en que se da la invasión de Benito Mussolini (político y militar italiano) a Etiopía. En el libro habla sobre la historia de las mujeres etíopes que ejercieron como soldados y que lucharon contra el fascismo. Las mujeres solían tener dos roles: seguir al ejército y motivaban a los hombres a seguir luchando cuando estos querían retirarse, mientras que el otro papel era el de las que combatían directamente. “Encontré estas historia en documentos, pero también la conocí con mi abuela, que estuvo luchando en el frente”.









































