“Hay que transformar muchas cosas a partir de nuestra realidad, a partir de lo que somos en 2019”, señala el artista Rolando Beattie sobre el contexto actual del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca). Del sistema que hasta hace unas semanas dirigiera Mario Bellatín y ahora lidera Mariana Núñez, el bailarín pide modificarlo de acuerdo con lo actual, pues la realidad ha cambiado en los 30 años de existencia del programa.
Para Beattie, la coyuntura actual es la que permite analizar el sistema de becas y ver qué cambios pueden abonar para la mejora del Fonca. De si la selección de jurados es un proceso “amafiado”, Rolando pide argumentos y no sobre generalidades. Pero esto, explica, podrá plantearse en las mesas de diálogo.
Es perfectible, apunta quien ha sido beneficiario del sistema. Aunque, aclara, lejos de verse como un programa asistencialista, ha de tomarse como uno de impulso para la calidad artística.
“El Fonca, desde mi juicio y que creo deberíamos compartir todos, es una institución que promueve la excelencia en el arte o que promueve esta hacia la excelencia y no es una institución de asistencia social”, ahonda quien ve los cambios o disyuntiva actual como parte de un cambio de gobierno, pero que está ligada a una visión del país que se entiende acorde con cada sexenio.
“Sabemos que tenemos un país distinto, haya o no alternancia. Y hay líneas muy claras dictadas desde la política del gobierno.
El Fonca es una institución ejemplar, no existe otra en el mundo, ha sido una plataforma plural, incluyente, con todo y sus asegunes, y muy generosa para promover las artes. Durante estos 30 años de existencia del Fonca este país ha cambiado, ha conseguido un impulso mayor para las artes en general”.
En medio de ello, Rolando subraya la perfectibilidad del programa.
El pasado domingo 24 de marzo, la crítica de arte Avelina Lésper compartía su opinión respecto al programa. En su blog, citaba ejemplos de beneficiarios que temían por la pérdida de los apoyos o de quienes pese a tener una propuesta reconocida no resultaban ganadores.
Lésper aludía a la corrupción como uno de los factores de las fallas en el sistema de becas que, a su parecer, nació como “un soborno del gobierno de Salinas de Gortari y continúa como una práctica de criterios sin transparencia”. Para ella, el sistema ha “fomentado dependencia al Estado, sin justificar en muchos casos, un nivel de excelencia para ser otorgados. Pintores que han ganado la Bienal de pintura Rufino Tamayo les han negado la beca, ¿en dónde está la congruencia? En la corrupción”.












































