¿Por qué Salomón, Flavio Sosa y Ericel Gómez se han ganado el mote de gandallas al interior de su partido, el Morena? Dicen que la actitud imperiosa y abusiva contra los militantes históricos del partido de AMLO, ha provocado que los dos últimos pierdan el derecho de picaporte que tuvieron, alguna vez, con López Obrador. Su avaricia no tiene límite y a estos los tiene bien fichados el presidente de la República, me dice mi fuente.
Cuentan que no solo son acaparadores de los puestos para ubicar a puro incondicional marginando a los morenistas de cepa, sobre todo a las mujeres. Adoptan hasta actitudes misóginas. Tal práctica la vienen realizando desde la selección de candidatos. Solo la decisión del partido Morena de que la lista de aspirantes (a legislador y presidente municipal) tuviera paridad de género, frenó la voracidad de Salomón que propuso a muchos varones solo para mantener parcelas de poder y sus complicidades.
Me dicen que el avasallamiento de esta tripleta de morenistas estuvo a punto de provocar una escisión grave al interior del partido previo a la elección presidencial. La mano negra de estos tres provocó, por ejemplo, que Nancy Ortiz Cabrera, Luisa Cortés, Elsa Martínez Luis (en Zaachila), María de Jesús Melgar (en Santa Lucía del Camino), entre otras damas, no alcanzaran ninguna candidatura pese a que Nancy y Elsa eran altos directivos del partido en Oaxaca.
La reacción de las mujeres fue unánime, pero para no ensombrecer la elección presidencial, se disciplinaron. Para equilibrar la balanza, por orden de AMLO designaron como “superdelegada” a Nancy Ortiz Cabrera y a las otras les ofrecieron puestos menores. Así evitaron la escisión, pero el divisionismo sigue latente, aunque hay que decirlo, las mañas de los tres mencionados, se imponen ante la candidez de los morenistas de cepa que creen que, realmente, la corrupción ya no contamina en la llamada Cuarta Transformación. Qué decepción.
Los hábitos de Salomón y el demonio se imponen y han logrado supremacía a pesar de que sus compañeros de partido los tilden de gandallas.
Pregunté a un diputado morenista ¿es verdad que con la mayoría absoluta que tienen y la connivencia de la bancada del PRI, la corrupción no existe más entre los diputados? La hilaridad no se hizo esperar. Que va, me dice, siguen los moches, los pagos por cada voto, contratos para constructoras recomendadas, etc.
Control total
¿De qué otra manera obtienen la complicidad de la bancada del PRI si no es con dinero? Pregunta y responde mi entrevistado legislador.
Claro, hoy lo hacen con discreción, pero lo que aceita convenios y negocios en la Cámara siguen siendo el dinero y las mañas. Son las arterías de Salomón, del “demonio de Tasmania” y de Ericel.
cámara local. Para empezar, es el que controla al tesorero Omar Maldonado. No sale un peso sin su visto bueno. A la presidenta de la Jucopo, Laura Estrada, la requieren solo para las firmas. Anda totalmente despistada, sabe que Salomón la puso y la puede quitar cuando quiera.
En este bloque están los 16 diputados plurinominales (él los puso en la lista), y ejecuta sus planes de la mano con Jesús Romero, Rey Morales, Karina Barón. Para que no se atragante con tanto poder, acotan sus abusos el grupo de Ericel con 9 legisladores y los tres de Flavio Sosa.
Mañosos
¿Esto lo sabe el presidente? Pregunté.
Obvio, me dice mi fuente. A eso se debe que vayan perdiendo cercanía con el presidente AMLO. Es un hombre que observa y se entera. Como prueba, dice que desde que en la campaña Flavio Sosa subió al templete sin autorización de AMLO, le perdió la confianza. Recuerda que en Puerto Escondido López Obrador dio sus palmaditas a Flavio, pero se llevó una gran rechifla.
En el cierre de campaña por los rumbos del Aeropuerto, el “demonio de Tasmania” volvió a sus artimañas. Con la venia de Salomón, desde muy temprano subió al templete y nadie lo pudo bajar. Saludó al presidente, pero ya no lo fumó.
El salto del chapulín
Muchos trabajadores del sindicato de PEMEX aseguran que el fin del cacicazgo de Romero Deschamps ha llegado. En la refinería de Salina Cruz inició la rebelión, pero cuando parecían ganar y hasta había indicios de que los cómplices del sindicato pierden canonjías, se llevaron una gran sorpresa.
Cuando festejaban que a los efebos del cacique sindical les quitaran, entre otras cosas, el derecho de tener camionetas lujosas alquiladas a su servicio, casas exclusivas con cargo a la empresa, etc., recibieron un comunicado.
Su representante en la lucha sindical, Javier René Suarez, les comunicó que “el ingeniero Oropeza director general de Pemex, giró un oficio a todos los subgerentes de los activos de Pemex dónde les pide desconocer a la disidencia. Les indica que “ni un trato o movimiento con los que se dicen líder y que supuestamente ganaron (el sindicato).
Hay que desconocerlos por completo”. Tal oficio también indica: “la Secretaria del Trabajo y Previsión Social, no ha dado, a ninguna sección sindical, la toma de nota”.
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