Mientras las autoridades estatales presumen más inversiones de empresas trasnacionales y la creación de nuevos empleos, en el sector laboral de Oaxaca la realidad es distinta, pues los trabajadores se enfrentan a bajos salarios y jornadas laborales extenuantes.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) elaborada por el INEGI, en la recta final del 2018, Oaxaca reportó un millón 423 mil trabajadores con empleo informal en alguna de sus modalidades.
Datos del organismo federal exponen que la población ocupada en la informalidad laboral aumentó en 41 mil nuevos casos, mientras que la población desocupada (desempleo) alcanzó los 29 mil oaxaqueños.
En las últimas semanas, autoridades estatales han presumido un crecimiento económico en el estado cercano al 5.6%, no obstante organismos de la sociedad civil lo ubican en “semáforo rojo”.
Complicado panorama para 2019
“Las cifras que publican las autoridades, no siempre muestran la realidad, sino que tratan de mostrar algunos escenarios o panoramas que no siempre se cumplen y que en lo económico se muestra en lo inmediato”, explica Leodegario Fabián Medinilla, catedrático de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO).
Desde su punto de vista hay trabajo pero en la mayoría de los casos no es bien remunerado, “tenemos un entorno social bastante complejo y que en algunos casos frenan generaciones de otro tipo de empleos”.
INEGI explica que durante el tercer trimestre de 2018, la población de 15 años y más disponible para producir bienes y servicios en la entidad, fue de un millón 761 mil personas (58.7%), cuando un año antes había sido de un millón 711 mil (58.4 %).
En cuanto la labor que desempeña la fuerza laboral detalla que mientras 178 mil personas (10.3%) trabajan menos de 15 horas semanales, 494 mil (28.5%) laboran más de 48 horas en la semana.
Es decir, en promedio, durante el tercer trimestre de 2018, la población ocupada trabajó jornadas de 40 horas y media a la semana.
Para el profesor en economía, la falta de preparación, oportunidades y sobre todo la necesidad de tener una percepción económica, obliga u orilla a los oaxaqueños desempleados a aceptar el trabajo, pese a no tener un buen salario y prestaciones de ley.
58.7% de los oaxaqueños labora en algo
Para el tercer trimestre de 2018, la población económicamente activa, (PEA) de Oaxaca se ubicó en un millón 761 mil personas, que representaban 58.7% de la población de 15 años y más; de ésta, 98.4% estaba ocupada y 1.6% desocupada, indica el organismo.
Sin embargo, añade que un millón 733 mil personas se encontraban ocupadas, monto superior en 59 mil a la cifra registrada durante julio-septiembre de 2017.
Por sector de actividad económica, 33 de cada 100 ocupados estaban en el sector primario o agropecuario, 20 en el secundario o industrial y 47 en el sector terciario o de los servicios.
Aunado a que en el tercer trimestre de 2018, de los trabajadores ocupados, 82.1% se encontraban en condiciones de informalidad laboral.
La Población No Económicamente Activa (PNEA) de Oaxaca fue de un millón 237 mil personas; de las cuales, 240 mil estaban disponibles para incorporarse al mercado laboral.
Mientras que 77 de cada 100 hombres de 15 años y más son económicamente activos, en el caso de las mujeres, 44 de cada 100 están en esta situación.
No hay otra opción
Yesenia perdió su empleo hace apenas una semana. Laboró en una tienda de regalos por más de una década en la zona norte de la capital, pero la parálisis económica en el estado y las nulas ventas obligaron a los dueños a bajar las cortinas.
Pero lo más grave no será la ausencia de los regalos en esa transitada calle de la capital, sino que tres mujeres en edades que van de los 45 a los 58 años se han quedado sin empleo y en una edad que representa un obstáculo a la hora de acudir a las entrevistas laborales.
Una mujer, madre de dos hijos en edad escolar, se ha quedado sin trabajo y derivado del bajo sueldo que percibía no posee ahorros para sortear la crisis que se avecina ante la falta de empleo.
A lo largo de la semana ha dejado currículums en dos tiendas de autoservicio y un gran almacén de abarrotes, pero los mil 800 pesos que le ofrecen a la quincena la hacen agradecer y salir a la calle, en búsqueda de algo mejor.
Aunque le dan Seguro Social e Infonavit, no le alcanzaría para mandar a sus hijos a la escuela secundaria y bachillerato, dado que tan solo en pasajes de camión urbano gasta 48 pesos, más otros 40 pesos en comida y en eso ya se iría el salario mínimo que percibiría.
“Nos vemos obligados tanto hombres como mujeres a optar por la informalidad, una amiga me dice que por un puesto en la calle nada más tenemos que dar 40 mil en pagos y la cuota diaria, pero eso sí no se hacen responsables si nos quitan los inspectores, pero las ventas por días superan los 200 diarios, a eso nos orillan”, justifica.
Por ejemplo, el INEGI da cuenta que 736 mil (42.5%) son trabajadores por cuenta propia, sin emplear personal pagado; 722 mil personas (41.7%) son trabajadores subordinados y remunerados; 213 mil (12.3%) son trabajadores que no reciben remuneración; y 61 mil (3.5%) son propietarios de los bienes de producción, con trabajadores a su cargo.






































