¿Abortar o no abortar? Es una pregunta muy difícil de responder, porque se criminaliza un hecho que en muchas ocasiones es una solución, o un salida fácil o difícil, todo depende del cristal con el que se mire, sin embargo, la decisión es de la mujer que quiera interrumpir su embarazo, no de la sociedad en general.
La legalización y despenalización del aborto es un tema que se debe tocar en todas las cámaras y consejos del mundo, concebir y abortar son parte de la naturaleza humana, y hablando con honestidad, las mujeres seguirán abortando de manera natural o inducida, es por eso que el legalizar el aborto debería ser una política pública bien llevada, no sólo es interrumpir una gestación también es prevenirla, y sobre todo evitar la mortalidad en mujeres se practican abortos en condiciones insalubres.
También, es cierto que el aborto es un tema tabú y que prefieren no hablar de él, hasta que lo realizan, pero al igual que las relaciones sexuales, son tópicos que se deben manejar sin prejuicios, es necesario abordarlos para evitar muertes, es mejor que se haga bajo un marco de legalidad y con seguridad y en condiciones de sanidad, no en un cuarto sucio con una mesa de cirugía oxidada.
Tampoco existe un censo real y reconocido de mujeres que practicaron abortos en los últimos años y esta falta de información genera mucha incertidumbre, por su restricción legal se realiza de manera clandestina en casi todo el país excepto en la Ciudad de México, en donde es legal desde el 2007, dentro de las primeras 12 semanas de gestación.
Es muy contradictorio que se permita legalmente el matrimonio en menores de edad, que se esté buscando la legalización de la producción de la mariguana y que no sea legal abortar, por ejemplo, el retroceso que marcó el Congreso de Sinaloa el 28 de septiembre, el día en que miles de mujeres marchaban por la legalización del aborto, en un estado vecino los panistas salientes aprobaron la ley antiaborto, aunque el embarazo ponga en riesgo la vida de la madre, el feto tenga malformaciones o haya sido la consecuencia de una violación.
Entonces qué pasa, que se muera la mujer gestante aunque tenga otros hijos, en caso de que el embarazo esté poniendo en riesgo su vida, o para obligar a una niña violada de 10 años a ser madre, de por sí el trauma del momento de la concepción lo tendrá toda la vida, entonces para que traumarla más, para que obligarla a tener un hijo que ni siquiera podrá mantener.
El Instituto Guttmacher arrojó datos de que en México anualmente se realiza hasta un millón de abortos inducidos, de estos la mayoría se hicieron en la clandestinidad.
En nuestro país una mujer que aborte puede estar de 15 días a 6 años en la cárcel, con base en datos del Observatorio de Mortalidad Materna en México (OM), el aborto se sitúa entre la tercera y cuarta causa de muerte materna y la población más vulnerable son las indígenas o las personas con menor grado escolar.
Datos comparables con los de la Secretaría de Salud, que durante 2017 el aborto se mantuvo como la tercera causa de mortalidad materna (MM) en el país después de las hemorragias obstétricas y las enfermedades hipertensivas, con una tasa de 2.3 defunciones por cada 100 mil nacimientos estimados.
Aclaremos que el aborto no es un método de control de natalidad, lo que debemos hacer es practicar una sexualidad responsable para no llegar al aborto, sobre todo en los adolescentes y jóvenes, y ojalá que pronto se legisle para que si una mujer desee interrumpir su embarazo, que la ley la proteja y el sistema de salud mexicano le dé las mejores condiciones para hacerlo.
Yo creo que la decisión es de la mujer y debería ser obligación del Estado el protegerla, la decisión es personal no colectiva, nosotras debemos decidir el ser madres o no serlo, urge que las leyes nos protejan siempre.
@fuaper



































