El banco de la ilusión me prestará una lanita. Señor Peje: véndame una avionetita.
El mapache guasón.
Toman posesión las cámaras al Congreso de la Unión, y el círculo del tiempo se cierra y nos retorna al pasado.
Al Pueblo de México le gustan los caudillos y los presidentes fuertes…así será.
Porfirio Muñoz Ledo entregará la banda presidencial al señor Presidente Andrés Manuel López Obrador.
Dos antiguos priístas distinguidos cambiarán sonrisas y abrazo al verse al frente del nuevo partido hegemónico del Siglo XXI.
«Y el Buda de basalto sonreía».
Parece que fue ayer cuando otro López le pasaba la banda a Diaz Ordaz, y en las butacas de Donceles esperaba Luis Echeverría.
«Y el Buda de basalto sonreía».
Mayoría absoluta en ambas cámaras y un presidente indiscutible rodeado de correligionarios vestidos de corbata y de bombín: Bartlett, Marcelo, Durazo que todavía lleva al pecho una medallita con la imagen de Colosio y además, uno que otro demonio a quien le aplauden aquellos a quienes impunemente robó el siglo pasado: Napoleón Gómez Urrutia, hijo de Napoleón Gómez Sada de quien heredó el Sindicato Minero.
«Y el Buda de basalto sonreía».
Porfirio musitará emocionado:
«Al sitio vuelvo y, como estoy rendido tras largo caminar, trepo a lo alto del zócalo en que el símbolo reposa».
«Y el Buda de basalto sonreía».
Luis Echeverría por la televisión viendo con orgullo a sus cachorros seguramente pensará en la cuarta época política de México: Partido Nacional Revolucionario, PNR de Plutarco Elías Calles, Partido de la Revolución Mexicana, PRM, de Lázaro Cárdenas del Río, Partido Revolucionario Institucional, PRI, de Miguel Alemán Valdez y Movimiento de Regeneración Nacional, MORENA, de Andrés Manuel López Obrador.
Claro, posiblemente entramos a otra cuarta época después de la Independencia, la Reforma y la Revolución, quizá, pero aquellas transformaciones se dieron en medio de la guerra.
Yo también soy Pueblo.
Por allí nos encontraremos.



































