Durante un encuentro con representantes de los diferentes sectores de la sociedad y con la firme convicción de profesionalizar la transformación, la diputada federal Mariana Benítez Tiburcio anunció ayer su participación en el proceso de selección de la Coordinación de la Cuarta Transformación de Oaxaca de Juárez.
En un ambiente de reflexión donde se escucharon distintas voces, se identificaron coincidencias y se generaron ideas y propuestas, la diputada federal afirmó que su participación en el proceso para la Coordinación de Defensa de la Transformación en Oaxaca de Juárez, va con la experiencia, capacidad, liderazgo y un equipo de trabajo.
“Lo hago convencida de que hay una Oaxaca de Juárez posible; la que todas y todos soñamos. No llego sola: llego con mi historia y mi experiencia; llego con muchas ganas de escuchar, porque nadie conoce mejor esta ciudad que quienes la viven todos los días”, enfatizó.
Al hacer uso de la palabra durante su participación en el Diálogo: “Escuchar para Transformar Oaxaca de Juárez”, convocado por la Red Estatal de Mujeres Simone de Beauvoir A. C., la legisladora precisó la importancia de combinar la experiencia técnica con el conocimiento y la cercanía de quienes viven los problemas.
En este espacio de diálogo donde intervinieron representantes del sector agroindustrial, comercio y economía local; cultura y patrimonio; juventud y deporte; así como mujeres jóvenes y adultas, no solo se reconoció la riqueza cultural y patrimonial de la capital, sino algunos de los constantes problemas que persisten en ella, como la inseguridad, bloqueos, comercio informal, falta de alumbrado público y rezagos en varias colonias.
NO BASTAN LAS BUENAS INTENCIONES

Con más de dos décadas de experiencia en el servicio público, Benítez Tiburcio dejó en claro que la profesionalización de la transformación apunta a que las buenas intenciones no sustituyen ni deben sustituir el conocimiento y que la sensibilidad social y el vínculo con el pueblo deben traducirse en presupuestos, programas responsables y resultados verificables.
“Significa dejar de administrar solamente las urgencias y construir soluciones que duren. No basta anunciar una obra, hay que terminarla, supervisarla y mantenerla. No basta recibir una queja, hay que registrar el problema, asignar a quien lo tiene que atender y comprobar que se resolvió. No basta abrir un programa, hay que medir si mejoró la calidad de vida de las personas”, expuso.
Profesionalizar, añadió, no es encerrar al gobierno de nuevo en un grupo de especialistas y dejarlos en los escritorios. “Es combinar la experiencia técnica con el conocimiento y la cercanía de quienes viven los problemas; significa abrir las puertas a las universidades, los colegios de profesionistas, las organizaciones, al talento local, a los que saben; elegir equipos por su capacidad y su integridad, publicar cómo se ejerce el presupuesto, evaluar, reconocer errores, corregir y entender que las instituciones no son patrimonio de quien las dirige”.









































