¡En el valle de la impunidad a cuál más le sale lo tuerto! Neto Vargas brinca al barco de Morena mientras le explota la falta de pozo y los presuntos lazos con la mafia ASAEO, mientras Manuel García Díaz desperdicia la Regiduría de Asuntos Indígenas tramitando actas en lugar de defender el territorio.
“No tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre… ¡o el que vota por el mismo chapulín con diferente color!”, y en la Villa de Zaachila la comedia política ya se convirtió en tragedia municipal. Bienvenidos a una nueva, filosa, ácida y combativa entrega de El Huarachazo, el único espacio libre de convenios oficiales que no se dobla ante los caprichos del poder edilicio, no se traga los cuentos de transformación de utilería ni le aplaude las ocurrencias a la juniorsiza de la política oaxaqueña. Vaya cochinero el que se vive en tierras zapotecas: por un lado, un presidente municipal que mudó de piel partidista para ver si se amarra tres años más en la ubre mientras deja a seis colonias sin agua y niega sus fotos con la ASAEO; por el otro, el heredero de un viejo cacicazgo priista que cobra como regidor de Asuntos Indígenas pero opera como simple oficial del Registro Civil. ¡Pásenle a lo barrido, que hoy no dejamos títere con cabeza!
1. Neto Vargas: el chapulizaje sin agua y las sombras de la ASAEO
“Salirse del PRI, brincar al PAN, volar por MC y amanecer guinda… ¡eso no es convicción, es hambre de presupuesto!” El alcalde de Zaachila, Neto Vargas, se estrenó en el arte del transformismo político como el chapulín más descarado de la zona metropolitana. Creyendo que pintar su administración de Morena le garantiza el pase automático para reelegirse otros tres años, se le olvidó un pequeño detalle: el pueblo sabio no toma atole con el dedo. Ahí está el espejo del doctor Chacón, a quien la ciudadanía le acomodó una patada de rechazo en las urnas cuando quiso repetir la dosis.
El rechazo ciudadano no es de a gratis; a Neto Vargas la realidad le soltó una bofetada en el crucero de la Y. Seis colonias de la zona oriente —utilizadas históricamente como botín electoral— le pusieron en jaque el municipio bloqueando vialidades tras el descarado incumplimiento de la construcción del pozo profundo. Prometer agua potable en campaña sin planeación ni compromiso es despojar a la gente de un derecho inalienable. Para colmo de males, en las redes sociales le acomodaron su estate quieto al recordar sus presuntos nexos con la mafia sindical de la ASAEO, cuyos líderes hoy duermen en la cárcel por extorsión y cobro de piso. Por más que intente deslindarse del cobro de 250 mil pesos denunciado por los ferieros para las fiestas de septiembre, las fotografías y videos donde posa sonriente y “muy de cuates” con los mafiosos ahí están. ¡Dime con quién te retratas y te diré qué cobras!
2. Manuel García Díaz: el heredero priista que confunde la defensa indígena con tramitar actas
“Lo que no se hereda, no se hurta… pero la incapacidad política esa sí se paga con el erario”. Tras perder dos veces la contienda por la presidencia municipal a pesar de meterle un dineral de la mano de su padre, el conocido político priista Manuel García Corpus, a Manuel Andrés García Díaz le tocó como premio de consolación una regiduría en el Cabildo de Zaachila. Les tocó negociar la Regiduría de Asuntos Indígenas, una de las comisiones más trascendentes, críticas y estratégicas para un municipio con profunda raíz y cosmovisión zapoteca.
Sin embargo, el “Cachorro” del priismo ha ejercido el cargo a base de ocurrencias y espectáculos de utilería:
Falta de peso constitucional: En lugar de asumir la regiduría como el primer escudo legal de Zaachila contra megaproyectos sin consulta previa, privatización del agua o despojo de bienes comunales, prefiere encasillarse en organizar actividades culturales que ya le corresponden a las direcciones de Educación y Cultura.
Gestor de ventanilla: Reduce la altísima responsabilidad de la defensa de los derechos colectivos, el autogobierno y los sistemas normativos internos a andar tramitando simples actas de nacimiento.
Omisión en la defensa del territorio: Ha sido incapaz de interponer controversias, acompañar a los Comisariados frente a invasiones o frenar el abuso ambiental ante SEMARNAT y PROFEPA.
Mientras Zaachila enfrenta presiones sobre su territorio, fronteras y recursos naturales, el regidor de Asuntos Indígenas demuestra que el cargo le quedó gigantesco y que la política de herencia familiar nomás no da una. El feliz con su podcast, “Que corra el agua”, tratando de inflar su deteriorada imagen con sus dotes de influencer desinflado.
En resumidas cuentas, mis estimados lectores: tenemos un presidente municipal empeñado en brincar de partido en partido para esconder su incapacidad de dar agua a las colonias y sus amistades peligrosas, y un regidor de oposición que gasta el presupuesto indígena haciendo eventos de utilería. ‘Tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe’, y al pueblo de Zaachila se le está acabando la paciencia ante tanta simulación.
¡Pásenle a lo barrido, que aquí la verdad no pide permiso… y mucho menos perdón!































