Los resultados de PISA 2025 volvieron a colocar a México frente a uno de sus principales desafíos educativos: el bajo desempeño de los estudiantes de 15 años en competencias fundamentales para su desarrollo académico y profesional.
El país obtuvo 388 puntos en matemáticas, 408 en lectura y 414 en ciencias, resultados que se encuentran por debajo de los promedios registrados por los países integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que fueron de 463, 461 y 482 puntos, respectivamente.
La diferencia es particularmente amplia en matemáticas, donde México se encuentra 75 puntos por debajo del promedio internacional. En términos prácticos, el resultado revela que una proporción importante de adolescentes enfrenta dificultades para resolver problemas que requieren aplicar conocimientos matemáticos a situaciones de la vida cotidiana.
MATEMÁTICAS, EL PRINCIPAL FOCO ROJO
El desempeño en matemáticas representa el mayor desafío para México. Apenas alrededor de tres de cada 10 estudiantes lograron alcanzar el nivel mínimo de desempeño. Esto significa que la mayoría no consiguió demostrar las habilidades básicas necesarias para interpretar y representar matemáticamente situaciones sencillas.
El dato adquiere mayor relevancia al observar la evolución de los resultados. México registró en 2025 una de sus puntuaciones más bajas en matemáticas desde que comenzó a participar en esta evaluación internacional.
Desde 2018, el país ha perdido 21 puntos en matemáticas, mientras que en lectura el retroceso acumulado en el mismo periodo es de 12 puntos.
La organización Educación con Rumbo estimó que las diferencias de desempeño respecto al promedio de la OCDE equivalen aproximadamente a 3.8 años de aprendizaje en matemáticas, 2.7 años en lectura y 3.4 años en ciencias, tomando como referencia la equivalencia aproximada de 20 puntos PISA por un año de aprendizaje.
LECTURA Y CIENCIAS TAMBIÉN PRESENTAN REZAGOS
El problema no se limita a las matemáticas. En lectura y ciencias, únicamente alrededor de la mitad de los estudiantes mexicanos alcanzó el nivel 2 o superior, considerado como el umbral básico de desempeño en la evaluación.
México consiguió 408 puntos en lectura, frente a los 461 del promedio de la OCDE, mientras que en ciencias obtuvo 414 puntos contra 482.
En resolución computacional de problemas, el país alcanzó 453 puntos, por debajo de los 500 puntos correspondientes al promedio de la OCDE.
Uno de los datos más preocupantes es que 41.8 por ciento de los estudiantes mexicanos quedó por debajo del nivel básico en las tres áreas evaluadas, proporción que supera en 22.1 puntos porcentuales al promedio de los países de la OCDE.
El resultado plantea una pregunta de fondo: qué tan preparados están los jóvenes que están por concluir su formación obligatoria para continuar estudios, incorporarse al mercado laboral y desenvolverse en una sociedad que demanda cada vez mayores capacidades de análisis, comprensión y resolución de problemas.
EL RETROCESO NO ES SÓLO MEXICANO, DICE SHEINBAUM
Ante los resultados, la presidenta Claudia Sheinbaum defendió durante su conferencia matutina la necesidad de interpretar la evaluación dentro del contexto de cada país.
La mandataria señaló que las pruebas internacionales tienen limitaciones al aplicarse bajo una misma metodología a naciones con realidades sociales, económicas y educativas diferentes.
Sheinbaum también subrayó que la caída en lectura se presentó en otros países de la OCDE y sostuvo que el retroceso mexicano fue menor al registrado en algunas de esas naciones.
La presidenta vinculó parte de la disminución en las habilidades de lectura con el creciente uso de plataformas digitales, argumento que, señaló, también aparece contemplado en el análisis de la OCDE.
Respecto a matemáticas, reconoció que México registró una disminución, aunque insistió en que el fenómeno tampoco fue exclusivo del país.
La postura presidencial introduce un elemento válido para el análisis: los resultados de PISA no deben interpretarse de manera aislada. Sin embargo, la comparación internacional sigue siendo relevante porque permite observar tendencias y dimensionar las áreas en las que los estudiantes mexicanos presentan mayores dificultades.
CIENCIAS, EL DATO QUE DESTACÓ EL GOBIERNO
En medio de un panorama predominantemente negativo, Sheinbaum destacó el resultado obtenido en ciencias y lo relacionó con la implementación de la Nueva Escuela Mexicana, modelo educativo impulsado por su administración.
No obstante, el propio análisis de la OCDE obliga a matizar esta interpretación.
El organismo internacional señaló que el desempeño de México en ciencias se mantuvo prácticamente estable respecto a 2022 y que las variaciones observadas entre distintas ediciones de PISA han sido pequeñas y, en términos estadísticos, no significativas.
Por ello, presentar el resultado como una mejora contundente atribuible a una política educativa específica requiere mayor evidencia y un seguimiento de largo plazo.
UNA CAÍDA QUE VIENE DE ANTES
Los resultados de 2025 tampoco pueden explicarse únicamente por los efectos de la pandemia.
La crisis sanitaria agravó los problemas de aprendizaje en numerosos países y provocó interrupciones educativas sin precedentes. Sin embargo, la trayectoria de México muestra dificultades que ya estaban presentes antes de 2020.
La pérdida de puntos registrada desde 2018 en matemáticas y lectura evidencia que el desafío es estructural y no responde exclusivamente a las consecuencias de las clases a distancia o al cierre temporal de las escuelas.
Patricia Ganem, coordinadora de investigación del Observatorio de la Educación, advirtió que las dificultades posteriores a la pandemia no han sido revertidas y que existe el riesgo de que una generación de jóvenes termine la educación básica sin las herramientas necesarias para enfrentar las exigencias de una sociedad cada vez más compleja.
LA ADVERTENCIA DE LA OCDE
Durante la presentación del informe, Andreas Schleicher, director de Educación y Competencias de la OCDE, calificó el panorama como grave.
Al mismo tiempo, reconoció que la caída en algunas habilidades es un fenómeno internacional y que el retroceso en lectura ha sido particularmente pronunciado en distintos países.
Este punto es importante para el debate mexicano: que el deterioro sea global no elimina la necesidad de atender las deficiencias nacionales.
La comparación con otros países permite identificar una tendencia internacional, pero también obliga a preguntarse por qué algunos sistemas educativos consiguen contener mejor el deterioro o recuperar con mayor rapidez los aprendizajes perdidos.
EL RETO PARA LA NUEVA ESCUELA MEXICANA
Los resultados colocan a la Nueva Escuela Mexicana ante una prueba que va más allá del discurso político.
Si el modelo educativo busca transformar la formación de los estudiantes, sus resultados deberán comenzar a reflejarse en competencias concretas: comprensión lectora, razonamiento matemático, pensamiento científico y capacidad para resolver problemas.
El reto no consiste únicamente en mejorar una puntuación internacional. Detrás de cada resultado se encuentran estudiantes que deberán continuar sus estudios o incorporarse a un mercado laboral cada vez más exigente.
El dato más preocupante no es solamente que México se encuentre por debajo del promedio de la OCDE, sino que cuatro de cada 10 estudiantes no alcanzan siquiera el nivel básico de desempeño en las tres áreas evaluadas.
La discusión, por tanto, no debería centrarse únicamente en si PISA es una medición perfecta o si otros países también retrocedieron. La pregunta de fondo es qué se hará con la información disponible.
México tiene ahora tres años antes de la siguiente evaluación para demostrar si los resultados de 2025 representan un punto de inflexión o la continuación de una tendencia de rezago que lleva varios años acumulándose.
Finalmente, la respuesta dependerá menos de la defensa política de los resultados y más de la capacidad del sistema educativo para convertir los diagnósticos en acciones concretas dentro de las aulas.











































