* Harfuch y la DEA: de la sospecha, a la sociedad
Mark Carney, le puso nombre a la era Trump: la firma escrita con lápiz. El sábado 22 de agosto, al ordenar el retiro de su equipo de Washington, el Primer Ministro canadiense, no solo rompió una negociación, rompió una ilusión. La de que los tratados valen, de que la palabra empeñada de Estados Unidos, sigue siendo garantía. Hoy no lo es, y Canadá fue el primero en decirlo en voz alta, al denunciar exigencias de última hora, -como vetar sus acuerdos con terceros países- , que convierten al T-MEC en un instrumento de sumisión, no de comercio.
Lo que entró en vigor a la medianoche del sábado, no son solo aranceles del 50% a 20 mil millones de dólares, en mercancías canadienses. Es la constatación de que el T-MEC, está en terapia intensiva. Un acuerdo de libre comercio existe, para que las cosas crucen sin pagar; cuando todo paga, el acuerdo deja de existir. Jamieson Greer, podrá culpar a Ottawa, de rechazar bajas al acero y al aluminio, pero la historia real es la de una negociación bilateral paralela, que Washington usó para dividir y vencer.
México sigue sentado a la mesa, donde Canadá ya se levantó. Nuestra apuesta es distinta: aguantar a cambio de cooperación en migración, seguridad, y aranceles a China. Es válida, pero la advertencia de Carney también nos toca. También para México, la firma viene con lápiz.
Tómelo con Interés.- El viaje de Omar García Harfuch, a Buenos Aires, a la 40 Conferencia Internacional para el Control de Drogas de la DEA, es mucho más que un foro. Es el cierre simbólico de una era. Hace apenas dos años, la DEA era persona non grata en Palacio Nacional, y su director anterior era acusado de fabricar casos. Hoy, su nuevo director Terry Cole, presenta a Harfuch ante 100 países como “socio de confianza, y buen amigo de Estados Unidos”.
La propia Presidenta Sheinbaum, confesó que de principio había dicho que no fuera, por la historia de la agencia, y que fue su gabinete completo, por unanimidad, el que la convenció: si no vamos a contar nuestra historia, otros la contarán con noticias falsas.
Y la historia que fue a contar es potente en números. Harfuch no llevó el discurso de abrazos y no balazos. Llevó inteligencia operativa: 51% de reducción de homicidios dolosos, -de 86.9 diarios en septiembre de 2024, a 42.5 en julio de 2026-, 518 toneladas de droga aseguradas, 2 mil 700 laboratorios clandestinos desmantelados, y, lo que más le importaba a Washington, 92 objetivos de alto impacto, trasladados a Estados Unidos. El mensaje fue claro: México ya no pide, coopera. Y coopera bajo la fórmula de Sheinbaum: coordinación, no subordinación.
Tómelo con atención.- Por fin la Unidad de Inteligencia Financiera, volvió a hacer lo que sabe hacer: seguir la ruta del dinero. El informe que presentó su titular, Omar Reyes Colmenares, en la mañanera, es el más contundente del sexenio. Entre octubre de 2024, y agosto de 2026 se han inmovilizado 24 mil, 622 cuentas bancarias por 8 mil 670 millones de pesos, y se incorporaron a 2 mil 395 personas a la Lista de Personas Bloqueadas. El salto es exponencial: solo 18 bloqueados en 2024, 730 en 2025, y mil 647 en lo que va de 2026. Y 17 mil 496 cuentas congeladas, solo este año.
El dato que importa: una de cada tres cuentas -7 mil 861 para ser exactos, el 31.9%- está ligada directamente a integrantes del crimen organizado, más otras mil 443 por extorsión. Y no es casual, donde: CDMX con 2 mil 300 cuentas, Jalisco mil 185, Nuevo León 955, Sinaloa 723, y Baja California 356. Es el mapa del lavado en México. Y la prueba de lo que dijo la Presidenta Sheinbaum: no se puede combatir el narco solo con balas, se combate estrangulando la cartera. La UIF, ya tiene área de criptoactivos y trabajo espejo con FinCen. El golpe ya no es al sicario, es al contador.
*Presidente de la Fundación Fernando Mora Gómez por la Libertad de Expresión.

































