Víctor Manuel Amado de León, quien contendió por la alcaldía de Coatlán del Río, Morelos, durante las elecciones de 2024, fue asesinado a balazos durante la madrugada de este lunes en la colonia Justo Sierra, en Mezatepec.
De acuerdo con los primeros reportes, el ex candidato se encontraba acompañado de otro hombre cuando un grupo de sujetos armados llegó al lugar y abrió fuego en repetidas ocasiones.
La agresión provocó una movilización de cuerpos de seguridad y servicios de emergencia. Esto, luego de que vecinos reportaran las detonaciones.
Amado de León recibió varios impactos de bala y murió en el sitio, mientras que su acompañante resultó lesionado. Luego fue trasladado a un hospital del municipio de Tetecala para recibir atención médica.
Hasta el momento no se ha informado públicamente sobre personas detenidas por este crimen ni sobre el posible móvil del ataque.
YA HABÍA SIDO BLANCO DE AMENAZAS
El asesinato adquiere mayor relevancia debido a que no era la primera vez que Víctor Manuel Amado enfrentaba un episodio de violencia.
Durante el proceso electoral de 2024, cuando buscaba la presidencia municipal de Coatlán del Río por el Partido Encuentro Solidario (PES), sujetos armados llegaron hasta su domicilio y dispararon contra la fachada.
En aquella ocasión no se reportaron personas heridas; sin embargo, el hecho fue denunciado ante la Fiscalía estatal.
Antes de ese ataque también había aparecido una manta con amenazas dirigida contra el entonces candidato. En el mensaje se le exigía abandonar la contienda electoral y se le señalaba por presuntos vínculos con otros actores políticos que habían gobernado el municipio.
Pese a esos antecedentes, el caso no impidió que Amado de León continuara con su participación electoral.
INVESTIGACIÓN, SIN LÍNEA CLARA SOBRE EL MÓVIL
Tras el homicidio, personal especializado inició las primeras diligencias para preservar la escena y recabar indicios que permitan establecer cómo ocurrió el ataque e identificar a los responsables.
La investigación deberá determinar, entre otros aspectos, si el crimen está relacionado con las amenazas que el político había recibido años atrás, con su actividad política o con alguna otra circunstancia.
Por ahora, no existe una conclusión oficial sobre el móvil. Por lo que cualquier señalamiento sobre los responsables o las causas del asesinato debe mantenerse como una hipótesis hasta que avance la investigación.
El caso vuelve a colocar a Morelos bajo los reflectores por la violencia contra figuras políticas y funcionarios públicos. Particularmente después del asesinato del presidente municipal de Temoac, Valentín Lavín Romero, ocurrido el pasado 22 de julio.
MORELOS SUMA OTRO CRIMEN CONTRA UN ACTOR POLÍTICO
El asesinato de Amado de León ocurre apenas semanas después del homicidio de Lavín Romero. Quien fue atacado dentro de las instalaciones de la Presidencia Municipal de Temoac.
El caso del alcalde también estuvo precedido por otros episodios violentos. En enero había sobrevivido a un ataque armado mientras circulaba por la carretera federal México-Oaxaca, a la altura de Amayuca, en Jantetelco.
En ese atentado recibió un disparo en la cadera y posteriormente solicitó licencia temporal para recuperarse. Meses después, volvió a sus funciones, pero finalmente fue asesinado el 22 de julio.
La sucesión de ataques plantea nuevamente preguntas sobre la capacidad de las autoridades para prevenir agresiones contra representantes populares y candidatos, así como sobre la protección que reciben quienes previamente han denunciado amenazas.
EL CRIMEN DEJA PREGUNTAS ABIERTAS
El homicidio de Víctor Manuel Amado de León no sólo deberá esclarecer quiénes ejecutaron el ataque, sino también por qué fue convertido nuevamente en objetivo de una agresión armada. Especialmente tomando en cuenta los antecedentes registrados durante la elección de 2024.
La Fiscalía deberá establecer si existe una conexión entre las amenazas, el atentado contra su domicilio y el homicidio ocurrido ahora en Mezatepec.
Mientras tanto, el asesinato vuelve a evidenciar un escenario preocupante para quienes participan en la vida política de Morelos: las amenazas previas no necesariamente terminan cuando concluye una campaña electoral y pueden convertirse en antecedentes relevantes para investigar ataques posteriores.




































