El avance de proyectos turísticos en la Costa de Oaxaca volvió a encender las alertas ambientales. Un hotel y cuatro villas fueron clausurados temporalmente después de que, durante inspecciones realizadas los días 6 y 7 de agosto, sus responsables no acreditaran contar con las autorizaciones de impacto ambiental correspondientes.
Las revisiones se realizaron en Brisas de Zicatela, municipio de Santa María Colotepec, y en Palmarito, perteneciente a San Pedro Mixtepec.
El caso cobra relevancia porque las obras no sólo carecían de la documentación ambiental requerida al momento de las inspecciones, sino que además fueron ubicadas en zonas donde su desarrollo puede alterar ecosistemas de dunas costeras.
La medida aplicada fue la “clausura temporal total” de cada uno de los cinco proyectos, con el argumento de prevenir un mayor deterioro ambiental.
UN HOTEL CRECÍA EN BRISAS DE ZICATELA
En Brisas de Zicatela fue inspeccionada la construcción de un hotel sobre un terreno de aproximadamente 440 metros cuadrados.
Durante la diligencia, el responsable no presentó la autorización en materia de impacto ambiental expedida por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Pero la ausencia del permiso no fue el único elemento considerado.
De acuerdo con el reporte de la inspección, las obras “representan un riesgo para la estabilidad de las dunas costeras”, debido a que pueden favorecer procesos de erosión y modificar las condiciones naturales de la zona.
Ante ese escenario, se determinó aplicar la “clausura temporal total del proyecto” como medida de seguridad.
La intención, según el reporte, es evitar que las obras continúen mientras se determina la situación jurídica y ambiental del desarrollo.
CUATRO VILLAS EN LA MIRA
En Palmarito, San Pedro Mixtepec, las inspecciones alcanzaron cuatro predios de aproximadamente mil metros cuadrados cada uno, donde se construyen y operan cuatro villas.
En ninguno de los cuatro casos se acreditó contar con la autorización de impacto ambiental correspondiente.
El reporte advierte que las obras y actividades “inciden sobre el ecosistema de dunas costeras” y pueden contribuir a su desestabilización, así como a la erosión de las playas y la modificación del entorno.
Por ello, se determinó imponer la “clausura temporal total de cada una de las cuatro villas”.
Así, cinco proyectos turísticos quedaron temporalmente detenidos en dos de los puntos con mayor actividad inmobiliaria de la costa oaxaqueña.
LAS DUNAS NO SON TERRENOS VACÍOS
El conflicto va más allá de la falta de permisos.
Las dunas costeras cumplen funciones ambientales que muchas veces quedan relegadas frente al crecimiento turístico. Actúan como una protección natural de las playas y otros ecosistemas ante fenómenos naturales, además de contribuir a la conservación de la biodiversidad.
La advertencia ambiental es clara:
su alteración puede “modificar la dinámica natural de la costa y aumentar la vulnerabilidad de estos espacios”.
Construir, remover arena, modificar el terreno o alterar la vegetación puede afectar el equilibrio que permite a estos ecosistemas funcionar como barreras naturales.
En una región expuesta a lluvias intensas, oleaje y fenómenos meteorológicos, la pérdida o degradación de estas defensas naturales puede convertirse en un problema que trascienda los límites de cada predio.
EL CRECIMIENTO TURÍSTICO, BAJO LA LUPA
Brisas de Zicatela y Palmarito son ejemplos de la presión que enfrenta la Costa de Oaxaca por el crecimiento de infraestructura turística y residencial.
La llegada de nuevos hoteles y villas representa inversión y actividad económica, pero también incrementa la presión sobre ecosistemas frágiles.
El punto crítico es que el desarrollo turístico no debería avanzar a costa de zonas cuya función ambiental resulta indispensable para la propia estabilidad de las playas.
Las inspecciones recientes muestran que la vigilancia ambiental puede detectar proyectos que avanzan sin acreditar las autorizaciones necesarias. Sin embargo, también dejan una pregunta pendiente: ¿cuántas construcciones similares existen y cuántas son revisadas antes de que las afectaciones sean mayores?
LA CLAUSURA NO ES TODAVÍA UNA SANCIÓN DEFINITIVA
Es importante precisar que una clausura temporal constituye una medida de seguridad y no significa, por sí misma, que los responsables hayan recibido una resolución definitiva sobre su responsabilidad administrativa o ambiental.
Los procedimientos correspondientes continuarán para determinar las acciones que procedan conforme a la legislación.
La autoridad informó que continuará con la “substanciación de los procedimientos administrativos correspondientes” para establecer las medidas que legalmente correspondan.
También se anunció el fortalecimiento de la vigilancia en la costa, particularmente ante el crecimiento de proyectos turísticos e inmobiliarios.
El verdadero resultado de estas inspecciones dependerá de lo que ocurra después de las clausuras: si los proyectos pueden regularizarse, qué medidas de reparación deberán cumplir y, sobre todo, si las zonas intervenidas podrán conservar o recuperar su función ecológica.
En resumen, el problema no termina al colocar sellos de clausura. El verdadero desafío es impedir que el desarrollo turístico termine debilitando las mismas playas que hacen atractiva a la Costa de Oaxaca.










































