Una intensa movilización policial y ministerial se desató al interior de la cárcel pública municipal de este destino turístico, luego de confirmarse el fallecimiento de un interno de 46 años de edad. El hallazgo del cadáver ocurrió durante la tarde del jueves 13 de agosto, y se activaron los protocolos de investigación de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) para esclarecer el caso.
El hoy occiso fue identificado legalmente como Fernando G. P.; sin embargo, las autoridades locales indicaron que se desconoce su lugar de origen, así como su domicilio actual.
INGRESADO POR FALTAS ADMINISTRATIVAS
De acuerdo con los primeros reportes, el individuo había sido arrestado y recluido en los separos municipales durante las primeras horas del jueves. El motivo de su aseguramiento fue la comisión de faltas administrativas menores.
Los custodios que realizaron el ingreso señalaron que, al momento de quedar bajo arresto, el hombre presuntamente se encontraba bajo los influjos de alguna sustancia tóxica o embriagante, situación por la cual permanecía bajo observación en la celda marcada como “Procesados 2”.
ALERTA EN EL ÁREA DE RECLUSIÓN
El caso dio un giro trágico por la tarde, cuando los guardias de turno realizaron una ronda de inspección y descubrieron que el detenido no reaccionaba. Elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) y peritos forenses se trasladaron al complejo policial para tomar conocimiento del deceso y asegurar el perímetro.
Durante la inspección ocular, los agentes ministeriales localizaron el cuerpo de Fernando G. P. tendido sobre el piso de concreto, en posición decúbito dorsal (boca arriba) y cubierto con una tela ligera que fue colocada tras confirmarse su fallecimiento.
SIN HUELLAS DE VIOLENCIA FÍSICA
El reporte médico forense preliminar emitido por los investigadores detalló que, a simple vista, el cadáver presentaba ausencia completa de lesiones visibles, golpes o heridas de armas de fuego o punzocortantes, lo que abre el abanico de posibilidades sobre un paro cardiorrespiratorio o una falla orgánica.
Posteriormente, el cuerpo fue retirado de las instalaciones policiacas y trasladado al mortuorio de una funeraria local en Puerto Escondido. El cadáver quedó formalmente a disposición del Ministerio Público, autoridad que ordenó la práctica de la necropsia de ley para determinar la causa de la muerte y descartar cualquier negligencia institucional.








































