En medio de una de las peores crisis institucionales de los últimos años, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) determinó anular el impacto del concurso de selección a licenciatura 2026 realizado en línea. Las autoridades forzarán a miles de estudiantes que habían obtenido un lugar a presentar un nuevo examen de control presencial, luego de comprobarse un escándalo de trampas generalizadas mediante el uso de tecnología.
Por primera vez en su historia, la máxima casa de estudios implementó la modalidad a distancia para sus 158 mil aspirantes. Sin embargo, la publicación de los resultados arrojó gráficas de rendimiento completamente atípicas, con puntajes perfectos inflados de manera desproporcionada. Investigaciones posteriores confirmaron el uso sistemático de Inteligencia Artificial, teléfonos celulares ocultos y acompañantes que dictaban respuestas fuera del encuadre de las cámaras.
El rector de la universidad, Leonardo Lomelí Vanegas, ofreció disculpas públicas a los jóvenes que compitieron con honestidad. Al aceptar las recomendaciones de una comisión técnica de expertos, el jefe de la institución dictaminó que alrededor de 58 mil aspirantes seleccionados sean convocados a una prueba de control presencial obligatoria para ratificar sus conocimientos en igualdad de condiciones.
“Hacer trampa es algo que no solamente daña a la institución, daña a la sociedad en su conjunto. Es una práctica que debemos desterrar”, sentenció tajantemente el dirigente universitario.
El sismo político dentro de la torre de Rectoría cobró de inmediato su primera baja de alto nivel. Ante los duros reclamos de la comunidad estudiantil y las críticas de la opinión pública, se confirmó la destitución y salida de Patricia Dávila Aranda, quien fungía como secretaria general de la UNAM y era la mano derecha del rector. En su lugar, las autoridades universitarias nombraron al odontólogo y exintegrante de la Junta de Gobierno, Javier de la Fuente Hernández, con el fin de contener la crisis.
El nuevo examen de control se aplicará bajo el formato impreso tradicional a la brevedad, con el propósito de reducir el impacto sobre el calendario escolar que preveía el inicio de cursos para el 10 de agosto. La UNAM emitirá convocatorias personalizadas con diferentes versiones de exámenes para blindar la transparencia del proceso.








































