Hace casi 40 años que llegó a México, pero ha pasado gran parte de su vida en el estado de Oaxaca. Confiesa que habla poco español, aunque sus palabras dan cuenta de toda una experiencia con quienes diariamente llegan a su negocio para pedirle que repare sus relojes, para que les cambie la pila o para comprarle algunas de las piezas que tiene en exhibición.
Alexander Karminski sabe del valor del tiempo y antes de conceder la entrevista se asegura de atender a sus clientes para que estos no esperen tanto. Una vez desocupado, y mientras su asistente se encarga, Karminski habla sobre un negocio que después de la revuelta del 2006 tuvo que unir la relojería con la venta de discos y otros productos.
Desde la avenida Hidalgo, frente a la Alameda de León, muestra el interior de un reloj de mano que recién ha reparado en el Sonido Discotheque. También explica las diferencias entre un reloj de bisutería y otro con un mecanismo complejo, también habla de lo que es un reloj “patito”, una réplica, una copia o un reloj original.
“Hay trabajo, pensamos que con el celular iba a bajar la industria relojera, pero fue al revés, el reloj es como joyería. En Suiza, que es capital de relojes, subió la producción”, cuenta en entrevista para EL IMPARCIAL.
Sin embargo, reconoce que en la ciudad de Oaxaca no es tanta la demanda, aunque sí hay personas que buscan relojes o le llevan a reparar algunos que incluso datan del siglo XXI.
Cada reloj, con valor propio

Así como el valor del tiempo, cada reloj tiene un valor propio, explica el especialista. “No es lo mismo un reloj de 100 mil pesos que uno de 150 pesos. Cuando vendo uno de 150 pesos, me hacen 20 preguntas, pero cuando vendo uno de segunda mano en 150 mil pesos no me hacen ninguna pregunta. El comprador pide el reloj, agarra su lupa, ve el reloj y sabe lo que está comprando”.
Karminski también reconoce que aun cuando los relojes siguen siendo usados, a su negocio no llegan tantos clientes, pues muchas personas prefieren comprar en una tienda departamental, aunque los meses sin intereses eleven por mucho el valor, que en un negocio local.
Por eso, el negocio se enfoca principalmente en la reparación de relojes y en la compra-venta de relojes para quienes buscan equipos de mayor valor, ya sea por su antigüedad o la marca. Es así como a sus manos han llegado relojes muy antiguos o vintage. Por ejemplo, alguno de 1820 que llevó un estadounidense.
Desde su negocio, el reparador de relojes también subraya la importancia de no solo conocer de su trabajo sino de otorgar una atención de calidad a las personas, pues también hay quienes se aprovechan del desconocimiento de las mismas.






































