Apenas la semana pasada, la Coordinación para la Atención de los Derechos Humanos (CADH) de Oaxaca contabilizó nueve agresiones contra periodistas en lo que va del año.
Ayer sumaron 10 con el asesinato del periodista Francisco Alejandro Leyva Aguilar, mientras desayunaba en un puesto del Fraccionamiento Esmeralda, en San Pablo Etla, a cuatro años del asesinato del director del portal de Noticias Web, Heber López Vásquez, en Salina Cruz.
En los últimos 20 años, 15 periodistas oaxaqueños han sido asesinados. En diciembre de 2006, el periodista y líder indígena, Raúl Marcial Pérez; en 2008 las locutoras y activistas indígenas Felicitas Martínez y Teresa Bautista, de San Juan Copala; en 2013, el periodista de El Imparcial de Oaxaca, Alberto López Bello; y en 2014, el colaborador del periódico El Bueno Tono, Octavio Rojas, en San José Cosolapa.
En 2015, el propietario y director de la estación radiofónica “Transmitiendo sentimientos, la voz de Juxtlahuaca”, Abel Bautista Raymundo; y ese mismo año el director de la radio La Favorita 103, Filadelfo Sánchez.
En 2016, ocurrieron cuatro asesinatos: los locutores comunitarios Salvador Olmos y Agustín Pavia en Huajuapan de León, el 26 de junio y 12 de septiembre, respectivamente; el reportero del diario El Sur, Elidio Ramos (21 de julio); y el corresponsal del periódico Noticias, Marcos Hernández Bautista.
En 2019 fue asesinado el periodista y fundador de una radio comunitaria en San Agustín Loxicha, Telésforo Santiago; en 2021 el reportero y editor de Nota Roja, Gustavo Sánchez Cabrera, en el Istmo de Tehuantepec; y en 2022 Heber López Vásquez, en Salina Cruz.
Durante la conferencia semanal de seguridad, apenas el 15 de julio, la CADH presentó el Monitoreo 2026 de agresiones, medidas de protección y garantías para el libre ejercicio de la labor de defensa y periodismo.
En este, señaló que las agresiones contra periodistas este año fueron vinculadas a acciones de autoridades municipales y particulares, así como un caso con policía estatal involucrada.
El Monitoreo cuenta también con una ruta de actuación en casos de riesgos y agresiones contra personas defensoras de Derechos Humanos y periodistas, que articula las acciones de tres instituciones: CADH, Secretaría de Gobierno y la Coordinación de Delegadas y Delegados de Paz.
Desde hace varios años, Oaxaca representa una de las entidades más peligrosas para ejercer el periodismo en el país, de acuerdo a diversas organizaciones como Reporteros sin Fronteras.










































