En medio de una emergencia sísmica que ha dejado una profunda crisis humanitaria en el norte de Venezuela, equipos de rescate lograron sacar con vida a Hernán Gil, un hombre que permaneció atrapado durante más de siete días bajo los escombros de un edificio colapsado.
VIDEO | Rescatan con vida a hombre tras 114 horas bajo los escombros en Venezuela: milagro en medio de la tragedia.https://t.co/2L8WHBt5XH pic.twitter.com/mFWFCDWD8M
— El Imparcial de Oaxaca (@ImparcialOaxaca) July 2, 2026
El operativo, que se extendió por aproximadamente 114 horas de trabajo continuo desde su localización, culminó este jueves con su extracción y traslado inmediato a un centro médico a bordo de una ambulancia de la Cruz Roja Venezolana.
La confirmación del rescate fue difundida en redes sociales por la Cruz Roja Costarricense, que celebró el desenlace con un mensaje breve pero contundente:
“¡Hernán está afuera!”.
UN COLAPSO PROVOCADO POR DOS FUERTES SISMO
El derrumbe del edificio ocurrió tras una serie de movimientos telúricos de magnitudes 7.2 y 7.5 que sacudieron el norte de Venezuela, afectando severamente la infraestructura urbana en varias zonas de La Guaira.
Hernán Gil, quien trabajaba como vigilante, quedó atrapado en la garita de seguridad del inmueble. Después de que la estructura colapsó de manera repentina, quedando sepultado bajo toneladas de concreto.
Las condiciones del sitio obligaron a los rescatistas a avanzar con extrema cautela para evitar nuevos derrumbes mientras intentaban localizar posibles sobrevivientes.
UNA OPERACIÓN MILIMÉTRICA Y DE ALTO RIESGO
Equipos de rescate internacionales, incluidos especialistas en búsqueda y salvamento urbano, participaron en las labores bajo condiciones consideradas críticas.
El acceso al punto donde se encontraba el sobreviviente se logró mediante una excavación progresiva, cuidadosamente controlada para no comprometer la estabilidad del edificio colapsado.
Las maniobras incluyeron monitoreo estructural constante, retiro manual de escombros y estabilización de zonas de riesgo, en una operación que exigió coordinación permanente entre brigadas de distintos países.
EL MOMENTO EN QUE RESPONDIÓ BAJO LOS ESCOMBROS
Uno de los momentos más relevantes del operativo ocurrió cuando equipos de rescate lograron establecer contacto visual con el atrapado.
De acuerdo con registros difundidos por cuerpos de emergencia, los rescatistas intentaron mantenerlo consciente mientras trabajaban:
“Hernán, necesito que mires a la cámara”, le solicitaron en medio del silencio del túnel improvisado.
La respuesta del hombre, aún con vida, permitió confirmar que el esfuerzo de los equipos seguía teniendo posibilidades de éxito, lo que reforzó la continuidad del operativo.
UNA BATALLA CONTRA EL TIEMPO Y EL DETERIORO
Durante las horas críticas del rescate, los equipos lograron suministrarle hidratación. Además de asistencia básica mientras continuaban retirando escombros.
El principal desafío fue mantener la estabilidad de la estructura. Ya que cualquier movimiento brusco podía provocar un nuevo colapso en la zona donde se encontraba atrapado.
El operativo se extendió hasta consolidar una ruta segura de extracción. Con el que se culminó con la liberación del sobreviviente tras más de 100 horas de trabajo ininterrumpido.
UNA CRISIS QUE SIGUE DEJANDO HUELLAS
El caso de Hernán Gil se suma a una emergencia mayor provocada por los sismos que han dejado miles de damnificados, fallecidos y comunidades enteras con daños severos en infraestructura.
Organismos internacionales han advertido sobre la magnitud del impacto humanitario, con equipos de rescate aún desplegados en distintas zonas del país.
En este contexto, el hallazgo con vida del hombre fue considerado uno de los últimos grandes rescates exitosos dentro de la fase más crítica de búsqueda.
UNA IMAGEN QUE QUEDA EN LA MEMORIA
Más allá del operativo técnico, el rescate deja una escena que ha sido ampliamente difundida: la de un sobreviviente respondiendo desde un espacio reducido entre concreto y polvo, sosteniendo la esperanza en medio del desastre.
Una imagen que resume la delgada línea entre la tragedia y la supervivencia en una de las emergencias sísmicas más severas registradas en la región en los últimos años.











































