“¡Nos vinieron a meter a la boca del lobo!” Para doña Margarita, la reubicación de los taxis foráneos junto a la Central Camionera fue un desacierto de las autoridades de Oaxaca. Apresurada, esta mujer proveniente del valle eteco contó que el nuevo espacio que opera como terminal le queda lejos y los deja a expensas de la delincuencia. “¡A los ladrones no les importa si es de día!”, dijo mientras tomaba con fuerza el bolso colgado en su hombro.
Como ellas, otros usuarios del transporte foráneo en su modalidad de taxis tenían una percepción similar. Y esta también era confirmada por los conductores de los diferentes sitios aglutinados en un estacionamiento de terracería en la central camionera de la ciudad de Oaxaca, donde carece de iluminación, sombra y seguridad.
El reordenamiento de los taxis foráneos ha complicado el día a día de miles de usuarios y conductores, aunque también ha despejado las calles de la Central de Abasto como el periférico, donde ya no se veían más las filas de taxis que subían o bajaban su pasaje en cualquier lugar.
VIGILANCIA DE POLICIA VIAL
Para asegurarse de que ninguna unidad, más allá de las permitidas por alguna circunstancia, este miércoles se mantenían en vigilancia los policías de vialidad y personal de la Secretaría de Movilidad, la dependencia a cargo del reordenamiento.
A varios metros, el habitual ruido de los motores y de quienes vocean las rutas y destinos tenía otro lugar, el estacionamiento ubicado por la puerta 1 de la central camionera.
Desde el pasado domingo, los sitios de comunidades del valle eteco, de Atzompa, San Bartolo Coyotepec, entre otros, fueron reubicados en este estacionamiento. Sin embargo, para usuarios y conductores persisten las afectaciones.
SIN ILUMINACIÓN
Por ejemplo, por la lejanía del estacionamiento, el alto costo que representa pagar los cajones, las multas por usar un espacio no asignada, el cuello de botella para salir o entrar por las riberas del río Atoyac y la falta de vigilancia e iluminación en el estacionamiento de la central camionera.
Ulises Caballo, conductor de un taxi de Huitzo, el estacionamiento en el que los reubicaron ha implicado un costo de 150 pesos diarios por cajón de estacionamiento, lo que al mes representa un gasto de 4,500 pesos, por encima de lo que gastaban en el estacionamiento en el que tenían su base.
A esto se suma la disminución de pasajeros, quienes por la lejanía de las nuevas bases optan por otro transporte e incluso hay quienes han decidido usar el Binnibus.
Andrés, un checador de un sitio proveniente de Santa María Atzompa, estos días han sido de pocos usuarios, de recordarle a sus pasajeros que este sitio es la nueva base. Aunque como conductores tienen que lidiar con el sol, debido a la falta de un techo. Esta situación ha obligado a improvisar techos, como se observaba este miércoles.











































