La disputa por el robo de combustible en Guanajuato entró en una nueva fase. El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y la facción de “Los Chapitos”, ligada al Cártel de Sinaloa, consolidaron una alianza estratégica para pelear el control de los ductos de Pemex en la entidad, mientras que el Cártel de Santa Rosa de Lima (CSRL) fortaleció vínculos con el Cártel del Golfo para resistir el avance de sus rivales.
La Fiscalía General de la República (FGR) confirmó que esta reorganización criminal responde al interés por dominar el mercado ilegal de hidrocarburos, actividad que durante años ha convertido a Guanajuato en uno de los estados más violentos del país.
EL HUACHICOL, MOTOR DE LA GUERRA CRIMINAL
La confrontación se concentra principalmente en la región Laja-Bajío y en el llamado “Triángulo de las Bermudas”, integrado por Salamanca, Villagrán, Juventino Rosas, Celaya y Apaseo el Alto, zonas estratégicas por el paso de ductos de Pemex.
Ahí, el huachicol dejó de ser un negocio clandestino local para convertirse en una estructura criminal de alto rendimiento económico. El CSRL, fundado por José Antonio Yépez Ortiz, “El Marro”, construyó su poder a partir del control de tomas clandestinas y redes de distribución de gasolina robada.
Sin embargo, el crecimiento del CJNG detonó una guerra abierta desde 2018. Las ejecuciones, bloqueos carreteros, desapariciones y ataques armados comenzaron a multiplicarse conforme ambos grupos buscaron controlar rutas, bodegas y zonas de extracción.
El delegado de la FGR en Guanajuato, Juan Francisco Vera Ayala, señaló que los recientes movimientos de grupos criminales responden a una disputa interna por territorios de operación, lo que ha derivado en una ola constante de homicidios relacionados con ajustes de cuentas.
VIOLENCIA Y RECONFIGURACIÓN DEL CRIMEN
Uno de los episodios más recientes ocurrió el 25 de enero de 2026 en Salamanca, donde un ataque atribuido al CSRL dejó 11 personas muertas y 12 lesionadas. Tras los hechos, autoridades detuvieron a un presunto líder regional y a dos operadores criminales.
La violencia en Guanajuato ha sido observada incluso por agencias estadounidenses, que en informes de seguridad han identificado el conflicto entre el CJNG y el CSRL como una de las razones que mantienen a la entidad entre las más mortales de México.
Aunque la captura de “El Marro” en 2020 fue presentada por el gobierno federal como un golpe contundente contra el huachicol, la actividad ilegal no desapareció. Por el contrario, las organizaciones criminales adaptaron sus operaciones y ampliaron sus redes financieras y logísticas.
EL NEGOCIO ILEGAL SE EXPANDE
Las investigaciones federales advierten que el robo de combustible evolucionó hacia esquemas más sofisticados que incluyen contrabando internacional, lavado de dinero, uso de empresas fachada y exportación ilegal de petróleo hacia Estados Unidos bajo etiquetas falsas de lubricantes o residuos industriales.
Además, las autoridades reconocen que el problema no podría sostenerse sin redes de corrupción institucional. Diversas indagatorias apuntan a la participación de funcionarios, policías y empleados de Pemex que presuntamente proporcionan información estratégica sobre ductos, movimientos de combustible y operativos de vigilancia.
La expansión del mercado ilícito también evidencia las limitaciones de la estrategia gubernamental. Aunque los decomisos aumentan, las estructuras criminales continúan operando y reacomodándose mediante nuevas alianzas.
ASEGURAMIENTOS MILLONARIOS Y OPERATIVOS FEDERALES
Entre enero y abril de 2026, el Grupo de Inteligencia Operativa reportó el aseguramiento de un millón 303 mil 781 litros de combustible robado en Guanajuato.
Los operativos más recientes reflejan la dimensión del problema. El 23 de abril fueron decomisados 25 mil litros de hidrocarburo y localizada una toma clandestina en Cortazar. Días después, acciones en Salamanca e Irapuato permitieron recuperar más de 400 mil litros y detener a nueve personas.
En marzo, fuerzas federales aseguraron otros 120 mil litros de gasolina en Celaya tras la captura de tres hombres armados.
La XII Región Militar y la Guardia Nacional informaron además del decomiso de autotanques, tractocamiones, bombas de trasvase, cartuchos y diversos inmuebles utilizados para almacenar combustible robado.
Desde el inicio de la actual administración federal, las autoridades reportan el aseguramiento de más de 5.7 millones de litros de hidrocarburo en el estado.
INVESTIGACIONES A GASOLINERAS Y EMPRESAS
La FGR también confirmó investigaciones contra empresas transportistas y compradoras de combustible presuntamente robado. Hasta ahora, cuatro gasolineras en Guanajuato han sido aseguradas por su posible relación con la venta de huachicol.
El avance de las investigaciones deja al descubierto una estructura criminal que ya no depende únicamente de grupos armados, sino también de redes empresariales y mecanismos financieros que permiten mantener activo el negocio ilícito.
La disputa criminal en Guanajuato evidencia cómo el robo de combustible se transformó en uno de los mercados ilegales más rentables del país y en un factor central de la violencia que golpea a la región.
Con información de Infobae









































