El obispo emérito de Antequera Oaxaca, José Luis Chávez Botello, llamó a la feligresía católica a abrirse a la palabra de Dios para buscar en ella su voluntad y responderle desde las actividades cotidianas. Durante la misa por la celebración de Pentecostés, Chávez también llamó a las y los católicos a cultivar la devoción por el Espíritu Santo, pues es el que los acercará al padre y al hijo.
Este domingo, el obispo emérito de Antequera volvió a oficiar una celebración dominical en la catedral metropolitana de Oaxaca, en lugar del arzobispo Pedro Vázquez Villalobos y por quien pidió mantener las oraciones para su pronta recuperación.
Con éste, son ya tres domingos en los que Vázquez Villalobos se ha ausentado de las celebraciones dominicales por problemas de salud. Aunque la iglesia no ha detallado sobre su situación, desde que encabezó los festejos del día de la Santa Cruz.
Este domingo, el obispo emérito de Antequera convocó a vivir el evangelio en la vida ordinaria, pues es ahí donde se van cultivando las actitudes, las virtudes. También, donde se van aprendiendo las enseñanzas y se va recogiendo lo necesario para compartir con nuestros hermanos.
“La palabra del Señor nos llena de esperanza en esta celebración del domingo de Pentecostés, recordando a los apóstoles que están encerrados en este día por miedo”, expresó Chávez, al reconocer que ese miedo es como el que se vive actualmente.
“Hay miedo en la sociedad, hay miedo por algunos grupos, hay violencia, hay guerras, seguido hay asesinatos, el miedo está en muchos. ¡Qué importante invocar al espíritu Santo para que renueve desde dentro nuestras vidas y nuestra sociedad!”
El obispo señaló que es necesario que retumbe la fuerza del espíritu Santo, así como en aquellos primeros siglos para que vaya cambiando la manera de vivir en la sociedad.
“Necesitamos esa renovación profunda en la mentalmente y en el corazón, para poder guiarnos de manera constructiva. Y de manera muy concreta sería importante que hiciéramos ese esfuerzo, no físico, esa disponibilidad interior de dejarnos cambiar por el espíritu, de dejarnos guiar. Dejémonos moldear, en primer lugar, por la voluntad de Dios”.





































